Política Eventos Del país 2026-02-16T04:24:00+00:00

Grossi se distancia de la ideología y apuesta por la independencia en la carrera por la Secretaría General de la ONU

El director del OIEA, Rafael Grossi, comentó el respaldo del gobierno argentino, enfatizando su independencia y cualificación técnica en la carrera por la Secretaría General de la ONU. Afirmó que no es candidato de ninguna ideología y busca un consenso amplio, evitando divisiones políticas.


Grossi se distancia de la ideología y apuesta por la independencia en la carrera por la Secretaría General de la ONU

El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, tomó distancia del encuadramiento ideológico que algunos sectores intentaron atribuirle tras el respaldo formal del gobierno de Javier Milei su postulación para la secretaría general de las Naciones Unidas. Grossi dijo que sería arrogante afirmar que es su candidato, al tiempo que manifestó su intención de obtener el apoyo de «todos los países decisivos», en alusión a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, cuyo aval resulta determinante en la instancia final. Con más de cuatro décadas de carrera diplomática, Grossi construyó su perfil internacional a través de funciones técnicas y negociaciones complejas en materia nuclear, particularmente en escenarios sensibles como Irán y Ucrania. No obstante, aclaró que no desconoce el respaldo de la administración libertaria: «Soy argentino y mi país es quien debe presentarme, pero eso no me convierte en candidato de una corriente ideológica». La competencia por suceder al actual secretario general se anticipa intensa y con fuerte impronta regional. En ese tablero, la construcción de consensos amplios y la percepción de independencia serán factores centrales. Mientras tanto, la definición latinoamericana aparece atravesada por el debate de género y por la necesidad de articular una propuesta que combine experiencia diplomática, liderazgo político y capacidad de gestión global. En declaraciones concedidas al diario brasileño Folha de San Pablo, el diplomático argentino aseguró que su candidatura «no representa a la derecha» y subrayó que su trayectoria lo define como «un funcionario internacional independiente». Grossi remarcó que, si bien es natural que la Argentina impulse su nombre por tratarse de un ciudadano argentino, ello no implica alineamiento político. «América Latina no necesita esa división», sostuvo. Consultado sobre la posibilidad de contar con el respaldo de Donald Trump, Grossi se mostró cauto. En este ciclo, correspondería a América Latina y el Caribe presentar candidato. La Asamblea General propone al candidato, pero la decisión final depende del Consejo de Seguridad, donde el veto de cualquiera de los cinco miembros permanentes puede bloquear aspiraciones. Además de Grossi, figuran como aspirantes la expresidenta chilena Michelle Bachelet, con el apoyo explícito de Chile y Brasil; la costarricense Rebeca Grynspan, actual secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo; la mexicana Alicia Bárcena, hoy al frente de la cartera de Medio Ambiente de su país; y la primera ministra de Barbados, Mia Mottley. El proceso se desarrolla bajo una práctica diplomática no escrita que promueve la rotación regional del cargo. Además, nunca una mujer accedió al máximo puesto, lo que refuerza el argumento de varios gobiernos que impulsan una candidatura femenina. En ese contexto, Grossi lamentó el apoyo de Brasil a Bachelet, aunque evitó tensar la relación bilateral. «No soy el ministro de Relaciones Exteriores ni un amigo del presidente», afirmó, en una frase que buscó despejar cualquier lectura partidaria de su aspiración al máximo cargo del sistema multilateral. Grossi busca instalar su candidatura como opción técnica y profesional, alejada de alineamientos ideológicos. Recordó su extensa trayectoria de cooperación con el país vecino y expresó su expectativa de que el proceso evolucione hacia consensos más amplios. Desde la conducción del OIEA, mantuvo interlocución con potencias occidentales, Rusia y países en desarrollo, lo que le permitió posicionarse como figura de equilibrio en un contexto geopolítico fragmentado. La carrera hacia la secretaría general recién comienza y se extenderá durante meses de consultas formales e informales. «Sería un error encasillar esta elección como una disputa entre izquierda y derecha. En los 80 años de historia de la ONU, solo un latinoamericano ocupó la secretaría general: el peruano Javier Pérez de Cuéllar, entre 1982 y 1991».

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