En el mercado laboral formal, esa arquitectura financiera se mantiene aun cuando persisten cuestionamientos extendidos sobre la calidad de atención de numerosas obras sociales, con reclamos recurrentes por demoras, coberturas parciales y prestaciones insuficientes. Donde sí hubo concesiones gremiales fue en puntos vinculados a la dinámica de la actividad sindical dentro de las empresas, terreno en el que el proyecto todavía conserva artículos polémicos. Hubo conversaciones reservadas con el oficialismo y, de acuerdo con fuentes parlamentarias y sindicales, el texto final salió del recinto con concesiones relevantes a favor de la central obrera. En público, el Gobierno defendió la reforma como una pieza clave para bajar la litigiosidad, formalizar empleo y modernizar el régimen vigente. En la CGT ya deslizan que, si no consiguen morigerar esos puntos en Diputados, la pelea se trasladará a la Justicia con planteos de inconstitucionalidad. La discusión que se abre ahora es doble. Recién terminado ese período, se abriría la puerta a requerir la conformidad del trabajador para sostener el descuento. También siguen en discusión la ampliación de actividades consideradas “esenciales” –con exigencias de servicios mínimos durante paros– y el fin de la ultraactividad de los convenios colectivos, un cambio que podría empujar acuerdos por empresa y debilitar convenios sectoriales. En paralelo, sobreviven otras piezas del paquete que el sindicalismo considera sensibles: regímenes voluntarios de banco de horas, flexibilización del esquema de vacaciones, y un nuevo cálculo indemnizatorio que excluye conceptos como aguinaldo y vacaciones. Con la estructura actual, y sumando el 2% máximo de cuota sindical/solidaria más el 6% destinado a obras sociales, el andamiaje aprobado consolida que cerca de un 8% del salario –y, en la práctica, alrededor de un 10% si se consideran otros descuentos y contribuciones previstos en convenios– siga canalizándose hacia organizaciones sindicales y sus sistemas de salud. Continúa, por ejemplo, la obligación de solicitar autorización para realizar asambleas en los lugares de trabajo y un tope de diez horas mensuales pagas para delegados en tareas gremiales. La jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, admitió que existieron diálogos subterráneos con la CGT y que varias de sus observaciones fueron incorporadas a último momento. El dato central del acuerdo, y el que explica el entusiasmo posterior de los gremios, es que la reforma no tocó el corazón financiero del esquema sindical. El resultado de la media sanción confirma, por ahora, que la reforma avanza, pero lo hace con límites: toca prácticas y reglas de juego, aunque evita desarmar el circuito de aportes que mantiene en pie el poder material de los gremios. Fuentes consultadas: Agencia Noticias Argentinas, Infobae, La Nación, Clarín, Chequeado, Bae Negocios, El País, Elonce, Argentina.gob.ar, iProfesional. En los hechos, se trata de una derrota parcial para la idea original del oficialismo, que buscaba llevar a un esquema de voluntariedad más inmediato. El segundo movimiento decisivo fue el mantenimiento del aporte patronal a las obras sociales sindicales: se mantuvo en 6% y no bajó a 5% como contemplaban versiones previas del texto. En privado, el oficialismo aceptó “receptar” planteos gremiales para sostener la votación y ordenar el tránsito hacia la Cámara de Diputados, donde el proyecto deberá enfrentar su prueba más compleja. Para el Gobierno de Javier Milei, el desafío será sostener el núcleo reformista sin perder apoyos en el Congreso. En un sistema donde gran parte del músculo económico y territorial de los gremios se apoya en sus prestadoras, preservar ese punto supone sostener el principal flujo de recursos. La llamada cuota solidaria –descuento compulsivo sobre salarios incluso para trabajadores no afiliados pero alcanzados por el convenio– seguirá vigente de manera obligatoria por dos años, con un tope del 2% de la remuneración. Buenos Aires-15 de Febrero de 2026-Total News Agency-TNA– La media sanción de la reforma laboral en el Senado terminó de exponer una verdad política que atraviesa a la Argentina desde hace décadas: cuando se discute el poder real del sindicalismo, la negociación se concentra menos en la retórica de los “derechos” y más en la preservación de la caja. En las horas previas al debate, la conducción de la CGT logró desactivar del articulado un puñado de cambios que, a su criterio, licuaban su capacidad de intervención. Para el sindicalismo, la prioridad es clara: ceder en margen operativo –asambleas, horas gremiales, encuadres– puede ser negociable, pero no así en los mecanismos de recaudación que alimentan estructuras y obras sociales.
El Senado argentino aprueba la reforma laboral con concesiones sindicales
El Senado de Argentina aprobó en general el proyecto de reforma laboral. A pesar de los planes iniciales del Gobierno, el texto final incluyó concesiones significativas para los sindicatos, principalmente relacionadas con su actividad interna, mientras que el modelo financiero central permanece intacto. Ahora el proyecto pasará a la Cámara de Diputados, donde se espera una batalla más compleja.