De ahí surgen las alianzas estratégicas de Irán con Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, pero también con movimientos indígenas, separatistas y organizaciones que comparten ese odio visceral contra Estados Unidos e Israel, informó Dialogo-Americas. Este “maridaje ideológico” no se queda solo en palabras. Allí operan importantes redes de lavado de dinero que financian al grupo terrorista, como quedó demostrado con la detención de Assad Ahmad Barakat en Foz do Iguaçu. Amigos, esto no es una amenaza lejana. Es una amenaza real, persistente y que sigue creciendo en nuestro hemisferio. Ottolenghi es claro: los gobiernos latinoamericanos deben actuar con decisión. Reconocer formalmente a Hezbollah como organización terrorista —como ya lo hicieron Argentina, Paraguay, Colombia y Honduras— es un paso fundamental. Un detallado informe del experto Emanuele Ottolenghi, de la Fundación para la Defensa de las Democracias, revela cómo Teherán utiliza la bandera de su revolución islámica para expandir su influencia y el brazo armado de Hezbollah en América Latina. Según Ottolenghi, para el régimen de los ayatolás, Latinoamérica es un terreno fértil. Es hora de que los países de la región, con el apoyo de Estados Unidos, cierren filas y defiendan nuestra seguridad y nuestra libertad frente a esta amenaza que no distingue fronteras. La revolución iraní no vino a traer paz. Mientras muchos miran para otro lado, la red de terrorismo iraní sigue tejiendo sus hilos en nuestro continente. Y en Latinoamérica ya lleva demasiado tiempo operando. Eso permitiría congelar activos, prohibir ingresos de sospechosos, cancelar ciudadanías y, sobre todo, cortar la propaganda de Hezbollah e Irán en español y portugués que hoy circula libremente. La Operación Trapiche demostró que Irán y Hezbollah no han bajado el ritmo. Sirve para radicalizar, movilizar y, cuando hace falta, apoyar actividades criminales y terroristas. En abril de 2024, Brasil le prohibió el ingreso por sus vínculos con Hezbollah y la Guardia Revolucionaria, y figura en las bases de datos del FBI. A través de mezquitas chiíes financiadas por Irán, Hezbollah también recluta y adoctrina a jóvenes mediante grupos similares a los “Boy Scouts” libaneses. Muchos de estos jóvenes luego pasan por Al-Mustafa y regresan para seguir expandiendo la red. La Triple Frontera (Argentina-Brasil-Paraguay) sigue siendo uno de los puntos más calientes. Sancionada por Estados Unidos y Canadá, funciona como centro de reclutamiento para las Fuerzas Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica. Ya lo vivimos en carne propia en Argentina con los brutales atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994, que dejaron 114 muertos. La izquierda radical de la región ve en la Revolución Iraní un modelo antiestadounidense y “antiimperialista” perfecto. El cerebro de esa red fue el clérigo iraní Mohsen Rabbani, enviado en 1983 por Teherán y hoy también buscado por Interpol. Alberto Nisman, el valiente fiscal asesinado en 2015, lo describió claramente: una “red clandestina de inteligencia” para planificar y ejecutar atentados. La Universidad Al-Mustafa, con sedes en Bogotá y Caracas, es una de las principales herramientas de esta expansión. Entrenan a niños y adolescentes con principios del islam radical y tácticas militares. El caso más reciente y preocupante fue la Operación Trapiche de la Policía Federal de Brasil en noviembre de 2023, que desarticuló un complot de Hezbollah contra objetivos de la comunidad judía en ese país. De sus 40.000 graduados recientes, unos 4.000 son latinoamericanos formados directamente bajo la influencia de Rabbani. Los dos principales sospechosos, un libanés y un sirio-libanés, figuran en la lista roja de Interpol. No es nuevo. Vino a exportar su odio y su violencia. Vuelven a sus países convertidos en multiplicadores de la ideología revolucionaria iraní. Uno de los operadores clave es el argentino-libanés Edgardo Rubén Assad, alias Sheikh Suhail Assad, supervisor de reclutamiento de esta universidad.
La influencia iraní en América Latina: una amenaza a la seguridad
Noticia sobre la creciente influencia de Irán y su aliado Hezbollah en América Latina. El artículo analiza las alianzas estratégicas de Teherán, las redes financieras, la reclutación a través de universidades y llama a los gobiernos regionales a tomar medidas decisivas contra esta amenaza transnacional.