Una verdadera ideología textil tejida en una trama de repentinos exitosos banqueros, accidentes aéreos, personajes ministeriales, Panamá, empresarios del caucho, cómplices del aluminio, Suiza, OLP, y por supuesto La Habana. Nadie olvidaría la foto de Firmenich y Vaca Narvaja junto a Yasser Arafat ¿O sí? Un verdadero destino de mierda para una Argentina anonadada en su condición de refugio de clase media entrenada para ser resiliente. ¿Algo peor? Sí, había algo peor, una ignición de subversión comandados por un prometedor de fusilamientos masivos. (algunas respuestas son casi obvias) Alguien decidió con una guerra que el destino debía ser limpiado de esas intromisiones nocivas penetradas en nuestras fronteras o cultivadas como estrategia tras la acuática huida de un general carnívoro regresado como herbívoro e incapaz de contenerlas. El estado argentino era cómplice en su ineptitud, cómplice en sus políticas y enrevesado en sus métodos. Por Paul Battistón. El salón de los espejos a veces es descreído con el resultado final del imprevisto golpe. La guerra o la caída eran las opciones. Quien gana una guerra siempre es villano, no hay guerra buena pero si resultados diferentes. Hace 50 años alguien decidió que no fuéramos Cuba ni Camboya o ambas al mismo tiempo, lo que no evitó que volvieran con el disfraz de populares con el llanto de su karma como estandarte y relato, pero ya fueron. Algo así como agregarle al estropicio de la justicia social la miseria programática comunista ¿Qué podía malir sal? Financiados por el delito aberrante de copamientos, muertes y secuestros extorsivos (con torturas) y también por fondos de extrañas conexiones bancarias. ¿Qué guerra habrían desatado para determinar el delirio prevaleciente? ¿Qué destino podría tener? La democracia golpeada por su redefinición de democracia revolucionaria (¡Que buena patraña!). Un delirante arriesgado adueñado del jardín de la república (casi literal). Mario Roberto Santucho, no santo, asesino, carismático y marxista, por consiguiente enemigo y peligroso, tomando una provincia para punto de partida de su proyecto de país fusilado y sometido a la igualdad obligada por la represión y adoctrinamiento impartido por una manga de tarados. Seguro el Río de la Plata habría sido mejor devorador de cadáveres que el Mekong en Camboya que no dio abasto. Promesas eran promesas y no había razón para descreerlas, solo la metralla podía limpiar el jardín (la selva) de esa mierda. Herederos de la acostumbrada estupidez doctrinaria (peronismo) revestida de la soberbia inútil de mequetrefes disfrazados de verde oliva a imagen y semejanza de sus progenitores ideológicos cubanos. ¿A qué basura ideológica extranjera habrían recurrido para sostenerse e imponer? Y así fue. ¿Marxismo recalcitrante y peronismo revolucionario? ¿Argentina del norte y Argentina del sur? ¿Cuánto tiempo podrían haber coexistido después de la coincidencia previa de destruir una sociedad en la que los resentidos convertidos en traidores no encajaban? La interminable multiplicación de imágenes es la advertencia desapercibida del disimulo con el que se nos llevará a chocar la realidad. El peronismo golpeado por el peronismo, la solución propuesta por Montoneros hace 50 años. Buena fecha para recordarlo. Ing. La justicia totalmente superada. Pura mierda. Nada que Pol Pot y sus huestes del khmer no habían hecho en Camboya. Paul Battistón.
Argentina: Guerra e ideología
Un análisis político de los eventos en Argentina de hace 50 años, que aborda los temas de la guerra civil, los conflictos ideológicos entre el peronismo y el marxismo, y el papel del estado en la sociedad.