Reforma laboral en Argentina: una amenaza a los derechos de los trabajadores

La «Ley de modernización laboral» argentina amenaza los derechos de los trabajadores, especialmente mujeres y disidencias, al aumentar la informalidad, la brecha salarial y debilitar a los sindicatos. Los activistas llaman a la unidad contra la reforma.


Reforma laboral en Argentina: una amenaza a los derechos de los trabajadores

Si a esto le sumamos una brecha salarial del 30%, el panorama revela una desigualdad estructural que la aceleración del empleo no registrado o cuentapropista solo tiende a profundizar. Por Luciana Censi, abogada laboralista y asesora sindical. Para el gobierno y sus aliados era muy importante imponer esta reforma legal. Son nuestros intereses comunes (el derecho a trabajar, al salario, al disfrute, a la jornada mínima laboral, a las vacaciones, a la salud, a la huelga, etc) los que nos unen contra la reforma laboral, los despidos, el ajuste y la represión. Por eso nuestra pelea es contra la clase capitalista y sus gobiernos: los mismos que nos discriminan en el mercado laboral, nos roban el tiempo libre con jornadas extenuantes y nos imponen salarios de miseria. Esa unidad que intentan romper es la que defenderemos en las calles y en cada puesto de trabajo. Enfrentamos a quienes promueven la productividad para dividirnos, mientras niegan un sistema social de cuidados, hambrean a las trabajadoras y trabajadores de la educación en Santa Fe y en todo el país, y desprecian el trabajo necesario de los y las trabajadoras de la salud pública. Estas medidas visibilizan con claridad que mujeres y disidencias forman parte de una misma identidad: la clase trabajadora. Sin sindicatos fuertes ni protección laboral, la desigualdad de género solo puede profundizarse. En este sentido, la violación del derecho a una jornada laboral limitada que instaura la ley a través del denominado banco de horas impacta directamente en la organización social del cuidado, históricamente feminizada. Dado que las mujeres dedicamos en promedio 4 horas diarias al trabajo doméstico y de cuidado, nuestra capacidad de respuesta a incentivos de productividad individual se verá limitada por esta carga. Todo ello bajo la amenaza de despido si la persona trabajadora no consiente estos cambios que comprometen su bienestar y sustento económico propio y familiar. El denominado “Ley de modernización laboral” 27.802 es el cuarto compendio de una serie de normas que modifican radicalmente el régimen laboral en Argentina en poco más de un año. Esto conlleva no solo la exclusión de las mujeres del mercado laboral y un agotamiento psicofísico derivado de la doble o triple jornada, sino también a una crisis de la reproducción social, pues somos las mujeres y disidencias quienes gestamos y tenemos asignados en esta sociedad capitalista, los roles de sostenimiento y cuidado de la clase trabajadora. Esta ley ataca al conjunto de la clase trabajadora. La debilitación de los sindicatos nos perjudica, ya que no podremos plantear varias reivindicaciones, tales como licencias de corresponsabilidad familiar, extensión de licencias por gestación, licencias por violencia de género, aumentos salariales, jornadas limitadas, entre otras. Con un creciente cierre de industrias provocado por la apertura de importaciones y la baja del poder adquisitivo del salario y el desfinanciamiento de servicios sociales, públicos y gratuitos (educación, salud, discapacidad). Esto es algo que las patronales tienen más que claro.

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