Los países del Grupo de los Siete (G7) acordaron que están preparados para utilizar todas las herramientas disponibles con el objetivo de estabilizar el mercado energético mundial frente a la fuerte suba del petróleo provocada por la guerra en Medio Oriente. Aunque por el momento no se tomó la decisión de liberar reservas estratégicas de crudo, la definición surgió de una reunión virtual mantenida por los ministros de Finanzas de Estados Unidos, Japón, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia.
«Todavía no estamos en ese escenario», indicó el ministro francés de Finanzas, Roland Lescure, aunque remarcó que los países del G7 seguirán de cerca la evolución del mercado energético y están listos para actuar si la crisis se profundiza. Lescure explicó que el grupo acordó mantener todas las opciones sobre la mesa si el mercado energético continúa tensionado.
«Hemos acordado utilizar cualquier herramienta necesaria para estabilizar el mercado, incluida la posible liberación de reservas estratégicas si fuera necesario», señaló el presidente francés, Emmanuel Macron, durante un viaje oficial a Chipre. El mandatario subrayó que la prioridad es evitar una escalada mayor en el conflicto y restablecer la normalidad en las rutas marítimas del Golfo Pérsico.
El principal factor detrás de la tensión energética es la situación del estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes del mundo para el comercio de hidrocarburos. Por esa vía circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial y una parte significativa del gas natural licuado (GNL). El bloqueo parcial de esa ruta estratégica, producto de las operaciones militares y del clima de inseguridad en la zona, encendió las alarmas en los mercados internacionales.
En Washington, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, planteó otra posible vía para aumentar la oferta energética global: revisar o flexibilizar ciertas sanciones que afectan al petróleo ruso. Esto permitiría incrementar la disponibilidad de crudo en el mercado internacional. Mientras tanto, el barril de Brent, referencia internacional, llegó a subir más de un 30% en los mercados asiáticos y se acercó a los 120 dólares.
El alza del crudo impactó de inmediato en los mercados financieros internacionales, con caídas en bolsas de Europa y Asia, reavivando el temor a un nuevo ciclo inflacionario global. Los mercados reaccionaron con cierta moderación cuando trascendió la disposición del G7 a intervenir en caso de necesidad. La expectativa de una eventual liberación de reservas ayudó a frenar parcialmente la suba del crudo, aunque el mercado sigue extremadamente sensible a cualquier novedad.
En Europa, la Comisión Europea intentó llevar calma al mercado al asegurar que no existe un riesgo inmediato de escasez de petróleo en el continente. Según explicó una portavoz del organismo, todos los Estados miembros de la Unión Europea están obligados a mantener reservas de emergencia equivalentes a 90 días de consumo. La Comisión también señaló que hasta el momento ningún país europeo notificó la liberación de sus reservas estratégicas.
Esto confirma que las autoridades aún consideran que la situación puede ser manejada sin recurrir a ese mecanismo. No obstante, varios gobiernos europeos siguen con atención las decisiones que adopte Estados Unidos, cuyo peso en el mercado energético global suele resultar determinante en situaciones de crisis.