Argentina está experimentando uno de los mejores períodos de las últimas décadas, según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publica el Banco Central, que prevé para abril una inflación de 2,7%. Sin embargo, existen elementos duros que nos permiten explicar lo que ha pasado y, especialmente, esperar que a futuro la inflación retorne a su sendero decreciente. El dato oficial se conoció horas después que el Fondo Monetario Internacional (FMI) reajustó su previsión de inflación anual para este año a 30,4% en Argentina, casi el doble de la estimación anterior, y un menor crecimiento económico de 4 a 3,5% por una caída de la demanda global y las dificultades provocadas por la guerra. En el presupuesto nacional para este año, el gobierno había proyectado una inflación de 10,1%, que a este ritmo será imposible de cumplir. La medición de marzo estuvo marcada por un recalentamiento de los precios influido por aumento de los combustibles a causa del conflicto en Medio Oriente. El rubro Educación (12,1%) también fue decisivo en coincidencia con el inicio del ciclo lectivo. En medio de las dudas entre inversores por el rumbo económico de Argentina, Estados Unidos volvió a respaldar a su aliado sudamericano. El gobierno confía que la actual estabilidad cambiaria y caída de las tasas de interés contribuirán a desacelerar la inflación a partir de abril.
Economía de Argentina: esperanzas y realidad de la inflación
A pesar de las previsiones optimistas, la inflación en Argentina alcanzó su punto máximo en marzo. Análisis de las causas, el respaldo de Estados Unidos y los planes del gobierno para estabilizar la economía.