Economía Política Del país 2026-03-05T13:46:30+00:00

La industria argentina en crisis: caen la producción y aumentan las deudas

Una encuesta de la UIA mostró que en enero más del 45% de las empresas industriales argentinas enfrentaron dificultades para cumplir con sus compromisos. Los principales problemas son el aumento de costos, la competencia con importados y el deterioro de la cadena de pagos, lo que lleva a despidos e incertidumbre para el futuro del sector.


La industria argentina en crisis: caen la producción y aumentan las deudas

Más de la mitad de los empresarios industriales reportó en enero caídas simultáneas en producción y ventas, con señales de enfriamiento también en el empleo y un deterioro visible de la cadena de pagos. Entre las mayores complicaciones, se destacaron impuestos y proveedores; y como consecuencia, se mencionaron el pago de intereses y mayores costos financieros (39,8%) y el aumento del endeudamiento de corto plazo (38,1%). En segundo lugar apareció el aumento de costos (19,7%), con foco en el costo laboral; y en tercer término, la dificultad para competir con bienes importados (19,4%), una preocupación que la UIA señaló como creciente en los últimos relevamientos. El 45,6% de las compañías señaló dificultades para afrontar al menos uno de estos compromisos: salarios, proveedores, impuestos, servicios públicos o deudas financieras. En enero, el 22,2% de las empresas redujo su dotación. En exportaciones, el 30% habló de caídas y el 14,3% de subas, un deterioro menor que el del mercado interno, pero con un empeoramiento frente a los meses anteriores. El impacto se traslada al empleo, un terreno donde cada ajuste tiene nombre y apellido. El dato surge del último relevamiento de la Unión Industrial Argentina (UIA), que consultó a 644 empresas de distintos tamaños y sectores entre el 2 y el 16 de febrero. En el corazón del sector fabril, esa combinación se traduce en una frase simple: vender menos, con costos altos, compitiendo contra productos que llegan con precios más agresivos. El informe se conoció en medio de un cruce político que venía escalando. En ventas internas, la dinámica fue casi un espejo: 54,7% reportó disminución y apenas 13,3% indicó incrementos. Es una baja de 7,5 puntos porcentuales respecto del relevamiento anterior y mantiene al indicador por debajo de 50, el umbral que marca expansión, por decimoquinta medición consecutiva. La UIA advirtió que enero suele estar atravesado por estacionalidad, pero aun así remarcó que el valor del MDI fue el segundo más bajo para ese mes dentro de la serie y quedó 5,6 puntos por debajo del registro de un año atrás. En el caso del empleo, el efecto negativo se observó con mayor peso en empresas de mayor tamaño, un indicador que suele encender alarmas adicionales. El frente financiero también aparece como un cuello de botella cada vez más evidente. Y un 5,4% admitió atrasos en todos esos pagos. Hacia adelante, el relevamiento dejó un dato inquietante: el 26% de los encuestados anticipa que reducirá su plantel en los próximos doce meses, mientras que el 19,4% prevé incorporar trabajadores. En esa línea, el titular de la entidad, Martín Rappallini, reiteró la necesidad de diálogo institucional. En paralelo, los datos oficiales recientes del INDEC ya venían mostrando un comportamiento frágil en la industria manufacturera. En producción, el 53,3% de las empresas informó una caída frente al promedio del cuarto trimestre del año pasado, mientras que solo el 13% declaró una suba. Tras el discurso del presidente Milei, la conducción de la UIA difundió un comunicado con un mensaje directo: pidió respeto hacia quienes 'producen, invierten y generan empleo' y reclamó reglas claras. Entre las firmas que achicaron personal, la mitad recurrió a despidos, el 41,4% redujo turnos y el 22,9% aplicó suspensiones. Por eso, detrás de cada porcentaje del relevamiento, la discusión real es una sola: cuánto más puede resistir la industria sin que el daño se vuelva estructural. La señal más delicada, coinciden industriales de distintos rubros, es que el problema ya no se limita a un mes malo o a un sector puntual. La persistencia del MDI en zona de contracción y la expansión de los atrasos en pagos sugieren una tensión que se prolonga y que obliga a muchas compañías a tomar decisiones defensivas. En esa defensa, la primera variable que suele ajustarse es la inversión; y cuando la inversión se frena, el futuro se achica. En ese marco, el Monitor de Desempeño Industrial (MDI) se ubicó en 36,5 puntos. Ese contraste deja un índice de difusión en -40,3 puntos porcentuales, una señal de retroceso amplio y no concentrado. En criollo, la mayoría no está pensando en crecer: está pensando en aguantar. Las pymes mostraron un patrón similar, aunque con mayor intensidad en producción y ventas.

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