Deportes Del país 2026-03-05T04:31:09+00:00

Tomás Aranda: El Líder que Cambió el Juego para Boca

El mediocampista de 18 años de Boca Juniors, Tomás Aranda, causó revuelo al entrar como suplente y cambiar completamente el rumbo del partido contra Lanús. Su juego seguro, cualidades de liderazgo y capacidad para resolver problemas en situaciones difíciles han desatado la conversación sobre él como el futuro del club. Aranda no solo añadió energía; demostró el carácter que valora Boca.


Tomás Aranda: El Líder que Cambió el Juego para Boca

Una cosa es entrar bien; otra, ser figurar y construir lo más determinante del partido. Boca está en una etapa donde el equipo, por momentos, se queda sin creatividad. Y cuando eso pasa, ya no se trata de promesas. Y en un equipo que muchas veces se queda sin ideas, su presencia fue un mensaje: si Boca necesitaba un conductor, hoy apareció uno. El pibe que cambió el guion. Hasta que Aranda se metió en el partido, Boca estaba en ese plan repetido: circulación lenta, pocas rupturas, demasiada banda y poca imaginación por dentro. Aranda transmite esa sensación de los que nacieron para jugar en Boca: no se achican, no negocian la pelota, no se apagan cuando el partido aprieta. Y eso es lo que hoy vio el hincha: un pibe que no parece estar de paso, sino que parece haber llegado para quedarse. Úbeda lo ve, el hincha lo pide y Boca lo necesita. Claudio Úbeda ya había dejado una frase que funciona como anticipo: si seguía así, no iba a tardar en ganarse la titularidad. Hoy hizo algo que en Boca vale doble: encendió la ilusión. Y Boca menos. No por el puesto: por la energía. Compararlo con Tevez por posición sería un error: Carlitos era otra cosa, otro rol. En un Boca que venía necesitando una chispa, un cambio de temperatura, el pibe de 18 años fue eso y más: la rompió ante Lanús, fabricó los goles y dejó una sensación que la tribuna detecta rápido cuando es auténtica: la de un futbolista que no juega “a ver qué pasa”, sino que juega para que pase. Lo que impacta no es solo la técnica —que la tiene— sino la decisión. Si el pibe sigue así, la ecuación es simple: más minutos, más protagonismo, más responsabilidad. Hoy, ante Lanús, Tomás Aranda no solo jugó bien. Aranda entiende dónde se juega el fútbol importante: en el metro cuadrado donde te pegan, te enciman y te obligan a pensar rápido. Hoy dio un paso grande en esa dirección. Ahí no alcanza con “ser habilidoso”; hay que tener cabeza. Se trata de presente. Aranda juega con esa confianza que no se explica por la edad ni por el contexto. Lanús lo empujaba hacia afuera y le cerraba el pase vertical. No es el típico juvenil que necesita que el partido sea “amable”: Aranda se mete en el barro igual. ¿El próximo Tevez? Buenos Aires, 4 Marzo (NA) – Tomás Aranda no entró para sumar minutos: entró para mandar. Pero el fútbol no siempre espera. Recibe y no se esconde, pide y no especula, encara y no se apura. Y el pibe la tiene. “El mejor de las inferiores”, pero ya con cara de Primera. Dentro de Boca venían hablando de él hace tiempo. Mauricio “Chicho” Serna lo definió como “el mejor jugador de las inferiores” y, aunque esa frase suele inflarse, con Aranda no suena exagerada. Y cuando un juvenil aparece y resuelve eso con naturalidad, el debate se vuelve inevitable: ¿hasta cuándo va a ser “proyecto” y cuándo va a ser “realidad”? Aranda tiene contrato hasta diciembre de 2029, y en el club lo miran con lógica: llevarlo de a poco para que no saltee etapas. Producción real: goles y asistencias, pero sobre todo influencia. Con 1,64 y un físico todavía en construcción, lo que hace es usar sus herramientas a favor: se escurre, amaga, toca y se va. Parece frágil, pero es resbaladizo. Pero si la comparación es por algo más profundo —personalidad, ascendencia, rebeldía futbolera— entonces se entiende por qué ilusiona. Su recorrido lo respalda: capitán en Séptima campeona, salto a Reserva, contrato profesional en 2024 y, en 2025, explosión con la 10 en la espalda en un equipo que fue bicampeón. Con Aranda en cancha, cambió el mapa: empezó a aparecer el pase filtrado, el toque corto para salir de la presión y el movimiento clásico del enganche: recibir entre líneas y girar. Eso es lo que lo vuelve distinto.

Últimas noticias

Ver todas las noticias