Política Eventos Del país 2026-03-29T17:27:46+00:00

La pulseada por el control judicial en Argentina

Se intensifica la lucha política por el control del poder judicial en Argentina. La administración de Milei, al cubrir vacantes y reformar concursos, arriesga un choque con la Corte Suprema, lo que podría derivar en una crisis política y afectar causas sensibles para el Gobierno.


La pulseada por el control judicial en Argentina

La pulseada por vacantes, concursos y mayorías en el Consejo de la Magistratura escala, y la tensión podría dejar de ser una interna técnica para convertirse en una puja por el control del clima judicial. La administración de Milei enfrenta un riesgo doble: por un lado, debe mostrar que la cobertura de vacantes y la reforma de concursos responden a una agenda institucional genuina; por otro, debe evitar que su nueva avanzada en Justicia sea interpretada como una maniobra de ocupación política de resortes clave del sistema. El foco de la disputa es el Consejo de la Magistratura, un organismo crucial en la selección y sanción de jueces. Esta semana, la Corte Suprema, con Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti a la cabeza, impulsó un proyecto para reformar los concursos, argumentando la necesidad de reducir la discrecionalidad política y reforzar el mérito técnico. Sin embargo, la ausencia de la firma del presidente de la Corte y del Consejo, Horacio Rosatti, transformó la discusión en una clara señal política. La situación se volvió más compleja con el nombramiento de Santiago Viola, hombre de confianza del libertario, en una de las sillas más estratégicas del Consejo. Estos movimientos no solo reordenaron el mapa interno del oficialismo, sino que indican una nueva dinámica en las relaciones entre la Casa Rosada, la Corte y el Consejo. Aunque no hay una fractura formal, las señales de distancia entre el nuevo armado político y la cúpula judicial son evidentes. En despachos judiciales se habla de un posible corrimiento de Rosenkrantz respecto al eje con Rosatti, algo que alteraría la dinámica interna del máximo tribunal. En este contexto, la política de cubrir más de 300 cargos vacantes —una medida presentada para normalizar un sistema saturado— adquiere una dimensión política innegable: quien controla las vacantes, controla la influencia. Cualquier grieta en el sistema judicial ahora se observa a la luz de las causas sensibles que tocan al poder, como el caso LIBRA o los vuelos de Manuel Adorni, transformando la Justicia en un nuevo campo de batalla.

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