Buenos Aires, 6 de febrero (NA) — Se conmemora el 30º aniversario del caso de Marcela Brenda Iglesias, más conocida como “Marcelita”, que murió a los seis años tras ser aplastada por una escultura de hierro en la Ciudad de Buenos Aires, y su familia aún reclama justicia. En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, Nora Ribaudo, madre de la víctima, explicó que este 7 de febrero conmemorarán un nuevo aniversario en el Paseo de la Infanta, junto a Madres del Dolor y otros allegados para dejar una flor y decir unas palabras en el constante pedido de justicia. La niña falleció en febrero de 1996, durante una salida recreativa de una colonia infantil en Palermo, cuando una obra artística metálica se desprendió de su base, cayó sobre ella y provocó un desenlace fatal. Tras la tragedia, se abrió una causa penal por homicidio culposo y lesiones culposas que apuntó tanto al responsable de la pieza artística como a quienes tenían a cargo su exhibición y control en el espacio público, así como quedaron bajo investigación funcionarios del Gobierno de la Ciudad. La misma Ribaudo mencionó un total de 117 apelaciones a través de los años y, a mediados de los 2000, la justicia local declaró la causa prescripta, lo que dejó a los imputados sin una sentencia de fondo y cerró el proceso penal en Argentina. Tras décadas de lucha, en agosto de 2025, los padres de la víctima expusieron ante los jueces en Costa Rica, donde plantearon que el Estado argentino no garantizó condiciones de seguridad adecuadas ni una investigación efectiva; reclamaron reparaciones, reconocimiento de responsabilidad y medidas para evitar hechos similares. Aunque el lugar del siniestro fue renombrado como “Marcela Brenda Iglesias” y la Corte debía brindar una respuesta entre finales del año pasado y principios de 2026, aún no recibieron un veredicto final y continúan a la espera.
30º aniversario de la muerte de una niña en Buenos Aires: la familia sigue luchando por justicia
Buenos Aires marca 30 años desde que una niña murió aplastada por una escultura. Su familia lucha desde hace décadas por justicia, exigiendo investigación y responsabilidad del Estado. Aunque el lugar fue renombrado, aún falta un veredicto final.