Buenos Aires, 6 febrero (NA)-La sede histórica de la Confederación General del Trabajo (CGT), ubicada en la calle Azopardo, se convertirá este viernes a las 11:00 en el epicentro de una decisión que marcará el pulso político de las próximas semanas. El Consejo Directivo de la central obrera fue convocado con una urgencia dictada por la agenda legislativa: el inminente tratamiento de la reforma laboral en el Senado de la Nación. Para estos sectores, la vía parlamentaria es insuficiente ante lo que consideran un avance irreversible sobre las conquistas históricas del movimiento obrero argentino.
Antecedentes de una resistencia histórica. La posibilidad de un paro general durante el debate legislativo no es un recurso nuevo, sino una herramienta de presión que ha definido las crisis institucionales de las últimas décadas. En diciembre del 2017, durante la gestión de Mauricio Macri, el intento de avanzar con una reforma laboral tras la aprobación de la reforma previsional generó jornadas de extrema violencia frente al Congreso y paros nacionales que obligaron al gobierno de turno a retirar el proyecto de la mesa de discusión parlamentaria. En enero del 2024, en la etapa más reciente, la CGT ya demostró su capacidad de reacción con un paro nacional a solo 45 días de la asunción de la nueva gestión, marcando un récord histórico en la celeridad de una medida de fuerza contra un gobierno recién electo.
Una fractura estratégica. Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, la discusión interna refleja una fractura estratégica evidente. Por un lado, el sector denominado "dialoguista" o de los "Gordos" e "Independientes" —representado por figuras como Héctor Daer (Secretario General y titular de Sanidad) y Gerardo Martínez (Secretario de Relaciones Internacionales y titular de la UOCRA)— priorizó durante las últimas semanas el tejido de redes políticas. Su estrategia se ha centrado en el cabildeo con gobernadores y senadores, buscando introducir modificaciones técnicas al proyecto que atenúen el impacto sobre los derechos colectivos de los trabajadores. En la vereda opuesta, el ala más combativa, liderada por Pablo Moyano (Secretario General y referente de Camioneros) y respaldada por los gremios del transporte y las dos vertientes de la CTA, reclama un cese de actividades inmediato.