Ataque a un juzgado en San Martín expone el creciente poder del narco en Argentina

Un grupo de delincuentes armados atacó un edificio judicial en San Martín, Argentina. El incidente, percibido como un ataque al poder judicial en su conjunto, reveló un problema estructural: la falta de recursos, la vulnerabilidad de los jueces y la creciente impunidad de las bandas narcotraficantes que pasan de disputas territoriales a intentar 'disciplinar' a la Justicia.


Buenos Aires, 5 de febrero de 2026 - Agencia de Noticias Total (TNA) - La violenta irrupción de una veintena de delincuentes armados con cuchillos en un edificio judicial de San Martín volvió a encender todas las alarmas sobre el avance del narcotráfico en el conurbano bonaerense y la creciente sensación de impunidad con la que operan estas organizaciones. El ataque generó un fuerte repudio del Colegio de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial de la provincia de Buenos Aires, que habló de un problema estructural, de la vulnerabilidad extrema de los trabajadores judiciales y de la falta de recursos frente al impacto de la desfederalización del narcomenudeo. Según fuentes judiciales, no se trató de una protesta ni de un reclamo espontáneo, sino de una acción coordinada y deliberada: los agresores ingresaron a los gritos, exhibiendo armas blancas, coparon la mesa de entradas e intentaron avanzar hacia los despachos del primer piso con amenazas directas de muerte contra el magistrado. La escena fue de una ferocidad inusual incluso para estándares ya degradados de violencia institucional. En ese momento había empleados judiciales atendiendo al público, entre ellos una mujer embarazada. Su primera preocupación, según allegados, fue preservar la integridad física de los empleados. Ante la ausencia de custodia suficiente, los trabajadores improvisaron una barricada con chapas para impedir el ascenso del grupo, que aun así logró romper una ventana en su intento por llegar hasta el juez. El trasfondo es claro para los investigadores: bandas cada vez más violentas, jóvenes armados, estructuras que se reciclan y un mensaje explícito hacia jueces y fiscales. La hipótesis es que el grupo buscaba reorganizar y retomar el control de los puntos de venta de estupefacientes en Villa Loyola, en medio de la histórica disputa con el clan liderado por Miguel Ángel Villalba, alias Mameluco, todavía con fuerte presencia en San Martín y Tres de Febrero. Ese mismo clan quedó asociado a uno de los episodios más trágicos del narcotráfico reciente: la venta de cocaína adulterada con carfentanilo que en 2022 provocó decenas de muertes y decenas de internaciones.