El conflicto deberá ser zanjado por el ministro de Defensa, general Presti, quien, como hombre de verde, tendrá que ordenar una disputa donde el camuflaje sobra y las intenciones se ven a simple vista. Porque en la inteligencia militar argentina, la información es poder… pero la silla, todavía más. Años dorados aquellos, en los que también floreció la carrera de su hijo, Wenceslao, hoy asesor de una combativa senadora kirchnerista en la Comisión de Inteligencia. Por Dario Rosatti En el siempre animado tablero de la inteligencia militar argentina, donde las sillas se mueven más rápido que los partes diarios, estalló una nueva trapisonda. Magia administrativa. Pero el contraalmirante Barbich no navega solo. Se activó cuando el Gobierno decidió eliminar la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar (DNIEM), una estructura que durante años fue codiciada no tanto por su misión… sino por su caja. Todo muy fraterno, muy naval, muy de “caballeros” del mar. Carrasco, Gonzalez Day y la sucesión de Petri en Defensa: el curioso apoyo de un kirchnerista a una macrista. El llamado “juego de la silla” por la inteligencia conjunta no empezó ayer. Hoy, el deseo se volvió realidad, aunque por caminos algo sinuosos. La desaparición de la DNIEM fue obra del secretario de Inteligencia, Cristian Auguadra, contador público, emprendedor y arquitecto de reformas tan profundas como curiosas dentro del sistema nacional de inteligencia. Volver al SIN —la inteligencia naval— no es opción: sus métodos, digamos… oblicuos, no cosechan demasiadas simpatías. González Day trae, además, un currículum político respetable: proviene de la cantera kirchnerista y supo ser protegido del ex “Señor 5” Sergio Rossi, ex ministro de Defensa y ex jefe de Gabinete. Algo antiguo y aceptado por reglamento y costumbre, incómodo y molesto cuando estorba ambiciones y quien ostenta hoy el cargo es el Coronel Bayma Andre. El vicealmirante Dalle Nogare, seducido por los cantos de sirena y quizás por su corazón naval, escuchó atentamente las propuestas del día. Y ya se sabe que, en ciertos despachos, una licencia equivale a dejar la puerta entreabierta. Quien vio la oportunidad fue el contraalmirante Pablo Javier Barbich, actual Director de Inteligencia de la Armada, que esta misma mañana se encontraba “operando” —en el sentido más amplio y creativo del término— al Jefe del Estado Mayor Conjunto, vicealmirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare. El botín en disputa: la Dirección de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (DGI-EMCO). Hoy, el sillón está formalmente ocupado por el coronel Eduardo Carlos Bayma André, pero su tranquilidad administrativa se vio alterada por un detalle menor: está de licencia. Todo queda en familia. El enojo de Karina Milei con el jefe de la Armada, la senadora que creó la Comisión $LIBRA, La Boya y Boyita. Así las cosas, mientras el coronel Bayma André disfruta de su descanso reglamentario, los camaradas navales avanzan sobre la silla de la inteligencia del EMCO con un argumento tan simple como tramposo: el contraalmirante tiene mayor grado que el coronel. Al quedar “en comisión” desde inteligencia naval hacia una estructura que ya no existe, el hombre necesita urgentemente un nuevo puerto donde seguir operando. A su lado rema su fiel escudero, el vicealmirante (R) Luis “La Boya” González Day, uno de los damnificados colaterales de la disolución de la DNIEM. Ya en tiempos del general Bari Sosa al frente del EMCO, la pelea por absorber la DNIEM era abierta y sin pudor. Entre esas reformas, la DNIEM simplemente dejó de existir. Pero la decisión final no será suya. Lo que los conspiradores olvidan —o prefieren olvidar— es un detalle menor pero vigente en las Fuerzas Armadas: el concepto de superioridad por cargo.
Lucha de poder en la inteligencia militar argentina
Un nuevo escándalo ha estallado en la inteligencia militar argentina, centrado en la lucha por el control de los puestos clave. Tras la eliminación de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar (DNIEM), ha comenzado una verdadera 'guerra de las sillas', donde no solo la información, sino también los rangos militares, juegan un papel decisivo.