En el sur de la Costa Atlántica bonaerense hay un balneario que aún conserva una tranquilidad poco frecuente en tiempos de turismo masivo: tiene 25 kilómetros de playa abierta, un faro de 54 metros de altura y una población estable reducida, una combinación que lo convierte en un destino elegido por quienes buscan descansar frente al mar lejos del ruido de las grandes ciudades.
Se trata de Claromecó, ubicado en el partido de Tres Arroyos, a unos 560 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Existen servicios de ómnibus de larga distancia que unen Buenos Aires con Tres Arroyos, y desde allí parten micros regionales que completan el trayecto hasta Claromecó, especialmente durante la temporada de verano, cuando se refuerzan las frecuencias.
Uno de los principales atractivos de Claromecó es la extensión de sus playas, con sectores donde el acceso vehicular está permitido, aunque limitado en la zona balnearia para preservar la convivencia y la seguridad. No hay torres frente al mar ni playas saturadas: predominan la arena amplia, el horizonte despejado y un ritmo de vida que invita a bajar un cambio. A esto se suma una oferta comercial variada, locales de videojuegos y sectores recreativos que completan una agenda equilibrada, pensada para familias que buscan descanso sin resignar opciones de entretenimiento.
El Faro de Claromecó, con sus 54 metros de altura, es uno de los hitos más reconocibles del balneario y una parada obligada dentro del recorrido turístico. Esto permite recorrer grandes tramos de costa con baja presencia de gente, ideales para caminatas largas, pesca y descanso sin apuro. El Arroyo Claromecó suma otro punto fuerte del paisaje. A lo largo de su ribera se desarrollan paseos, espacios para matear y zonas elegidas para disfrutar del atardecer, con un entorno natural que se mantiene como parte central de la experiencia turística.