Economía Política Del país 2026-02-25T19:50:45+00:00

Crecimiento en Argentina: una ilusión para la mayoría

A pesar del crecimiento oficial del PIB de Argentina del 4,4%, la prosperidad económica sigue siendo inalcanzable para la mayoría. El país atraviesa una profunda crisis, caracterizada por el declive de la industria real, el aumento del desempleo y la pobreza generalizada, mientras que el sector agroexportador y la especulación financiera acumulan ganancias récord.


Crecimiento en Argentina: una ilusión para la mayoría

El crecimiento económico de Argentina en 2025 promedió el 4,4%, sin embargo, este dato no refleja la realidad del país. Los principales motores de este crecimiento fueron el complejo agroexportador, que impulsó un récord del 32,2%, y la intermediación financiera, que creció a un escandaloso 14,1%. En conjunto, estos dos sectores sumaron 2,4 puntos porcentuales al indicador oficial. Mientras los promedios macroeconómicos suben por la especulación financiera, las heladeras de la gente se vacían y el desempleo golpea la puerta. Este crecimiento significa solo la más brutal e injusta concentración de la riqueza en las mismas manos. La gente dejó de comprar porque no tiene dinero, lo que se refleja en una caída del 2,4% en las importaciones debido a una demanda reprimida. Como resultado directo de esta asfixia económica, las familias trabajadoras son empujadas a niveles alarmantes de morosidad, endeudándose con altas tasas o acumulando boletas impagas por miedo al corte de servicios. En criollo, la riqueza se la llevan los exportadores de materias primas y los bancos que ganan millones con la especulación. Mientras esa pequeña élite festeja, la economía real vive una recesión asfixiante. Los datos oficiales confirman esta realidad: la industria manufacturera se desplomó un 3,9% y el comercio cayó un 1,3%, restando 0,8 puntos al índice general. Es allí donde se siente el verdadero pulso de la crisis social. Mientras el agro y la especulación acumulan ganancias récord, la verdadera Argentina productiva se desangra: cierran pymes, hay despidos masivos y las familias se hunden en la morosidad para sobrevivir. El crecimiento sin distribución no es desarrollo, es concentración y saqueo. Por Matías Mora Cáceres. El gobierno celebra un crecimiento del 4,4% en 2025, pero en un panorama paradójico donde los préstamos cayeron un 0,5% porque nadie califica para crédito formal. Esta celebración es una burla macabra hacia el pueblo trabajador. Si se rasca la pintura del dato macro, lo que aparece es un modelo de exclusión y miseria planificada, no una Argentina pujante. El festejo por el 4,4% oculta una realidad brutal: mediciones privadas muestran una contracción en la recaudación de la seguridad social del 1,1%, lo que demuestra que la mejora no crea empleo formal, sino todo lo contrario. Esta caída industrial y comercial tiene un correlato diario: el cierre constante de pymes, comercios e industrias que no pueden hacer frente a tarifazos, altos costos y la falta de clientes. Por ejemplo, la producción de autos cayó un 9,1%, con una baja del 1,8% en patentamientos y un 1,1% en el índice de confianza del consumidor. Cuando un comercio cierra o una fábrica apaga sus máquinas, sigue una ola de despidos que deja a miles de trabajadores en la calle y precariza los empleos de quienes conservan su puesto. Toda esta destrucción productiva está atada a una caída histórica del consumo, porque los salarios de la clase trabajadora fueron pulverizados por el aumento del costo de vida y ya no alcanzan para cubrir los alimentos más básicos.

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