Economía Salud Del país 2026-02-17T01:48:47+00:00

La suba de la carne en Argentina amenaza los planes de control de inflación

En febrero, el aumento de precios de la carne dificulta la estrategia del gobierno para controlar la inflación. Expertos advierten sobre la canasta alimentaria y el impacto del carne en el índice general, generando riesgos sociales y políticos.


La suba de la carne en Argentina amenaza los planes de control de inflación

La suba de la carne en el arranque de febrero comenzó a complicar la estrategia del Gobierno para contener la inflación y sostener la desaceleración del índice de precios, en un mes que ya venía cargado por ajustes regulados y por la polémica en torno a la postergación del nuevo IPC. La consecuencia es doble: se recalienta la canasta alimentaria y, por el peso cultural y estadístico de la carne en el consumo argentino, se incrementa su capacidad de arrastre sobre el índice general. En la consultora LCG advirtieron que en la segunda semana de febrero, Alimentos y Bebidas registró una variación del 1% semanal, y que cerca del 70% de esa suba se explicó por el salto de Carnes, con un avance cercano al 2,3% semanal, mientras que las verduras compensaron parcialmente el impacto. En la misma línea, Claudio Caprarulo señaló que la carne volvió a marcar la cancha y que, pese a la aceleración en bebidas no alcohólicas, por ahora mantienen la previsión de una inflación similar a la de enero. Camilo Tiscornia, de C&T Asesores Económicos, estimó que la carne ya venía acumulando una suba cercana al 5% en lo que iba del mes. El fenómeno coincide con señales mayoristas. Si la carne se sostiene como punta de lanza en febrero, esa tregua puede cortarse y devolverle tracción al componente que el oficialismo necesita enfriar para consolidar la tendencia. En el análisis de factores, especialistas del sector ganadero apuntan a un combo de mediano plazo: menor stock, restricciones climáticas y cambios de incentivos. Miguel Schiaritti atribuyó parte de la tensión a la destrucción de stock ganadero que se arrastraría desde políticas de la etapa del kirchnerismo, asociadas a Guillermo Moreno con respaldo de Cristina Kirchner, y luego a shocks de sequías e inundaciones que estrecharon la oferta. La consultora agregó que este comportamiento venía alineado con la dinámica observada previamente en el segmento mayorista, anticipando el traslado a precios minoristas; el pollo, en cambio, mostró retrocesos luego de liderar subas en enero, y fiambres y pescados se movieron con aumentos más moderados. Para el Gobierno, el problema es que la carne juega dentro del núcleo inflacionario. Para el Gobierno, sostener la baja inflacionaria requiere evitar que el asado vuelva a convertirse en termómetro del fracaso: en la Argentina, cuando sube la carne, sube también la percepción de que todo se encarece. La ampliación del cupo de exportación de carne hacia Estados Unidos es observada por el mercado como un incentivo adicional. Otras lecturas relativizan el impacto por la escala del negocio: la Argentina produce cerca de 3 millones de toneladas, consume alrededor de 2 millones en el mercado interno y exporta entre 20% y 25%, con China influyendo desde 2023 en precios y destinos. A esta presión se suma un clima estadístico y político sensible. En el trasfondo, el ministro Luis Caputo argumentó que el cambio podría distorsionar comparaciones en un año en el que las tarifas y servicios regulados subirían por encima de la inflación, lo que abre una disputa metodológica que convive con un hecho más tangible: si la carne se recalienta, la canasta de alimentos vuelve a ser el principal dolor de cabeza social y político. Con proyecciones privadas que ya ubican febrero cerca del 3% mensual —impulsado por tarifas, transporte y alimentos— la evolución del precio de la carne se perfila como uno de los determinantes del dato final. En EcoGo, consultora que dirige Marina Dal Poggetto, midieron en la segunda semana de febrero una aceleración de carnes del 2,5% semanal, con la carne vacuna liderando el movimiento ante una menor oferta. Relevamientos privados detectaron una aceleración en Alimentos y Bebidas, con la carne como principal impulsor, un movimiento que agrega presión sobre el rubro núcleo —donde el oficialismo venía mostrando señales de alivio— y que amenaza con frenar la mejora estadística en la antesala de un dato clave. El dato de enero ya había encendido alertas: el kilo de asado subió 5,6% y dejó su precio real en máximos desde al menos 2016, tomando como referencia la serie del Indec con ponderadores no actualizados. En enero, el índice general se aceleró por quinta vez consecutiva, aunque la inflación núcleo había mostrado señales de desaceleración. También planteó que la suba puede leerse como “recuperación” en un contexto donde durante años la carne habría corrido por debajo del IPC, favorecida por aumentos de productividad y por la competencia del pollo y el cerdo. El frente externo suma ruido. En febrero, la dinámica no se detuvo y se profundizó en cortes de alta demanda como la entraña, según estimaciones recogidas por consultoras y analistas del mercado minorista. La discusión por el “nuevo IPC” —basado en una encuesta de gastos más reciente— quedó en el centro del debate luego de que el Gobierno postergara su implementación. EcoGo y otras consultoras aclararon que, por el momento, mantienen los ponderadores vigentes ligados a la estructura anterior, mientras corren cálculos alternativos con la metodología más nueva. Para algunos analistas, mayores perspectivas de exportación pueden alterar el ciclo ganadero en un contexto de oferta ajustada: ante mejores precios esperados, productores retienen vientres para aumentar producción futura, reduciendo oferta inmediata y presionando valores. El Mercado Agroganadero de Cañuelas mostró incrementos en distintas categorías y operadores del sector vienen registrando firmeza en los valores de la hacienda, con traslados que terminan impactando en mostrador. En Analytica, equipo que conduce Ricardo Delgado, describieron que “se picó” la segunda semana del mes y ubicaron el mayor salto desde comienzos de diciembre, con Carnes y derivados subiendo alrededor del 3% semanal; su proyección mensual para febrero ronda el 2,8%.

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