Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), afirmó que la competitividad del sector privado depende de un ordenamiento macroeconómico urgente ante un escenario de caída en la actividad y una transición hacia la integración global.
La realidad industrial argentina atraviesa una transición crítica marcada por una apertura económica significativa y un escenario de actividad profundamente heterogéneo. Sectores como la construcción, el textil, el calzado y la metalmecánica mantienen estándares de retracción, mientras que la energía, la minería y el sector automotriz muestran signos de recuperación", manifestó Rappallini en diálogo con Splendid AM 990.
En este contexto, el referente del sector sostuvo que la apertura obliga a las empresas a adaptarse a precios internacionales con márgenes reducidos: "Los sectores que no recuperan no solamente están impactados por la actividad, sino también por la apertura. A pesar del ordenamiento macroeconómico y la baja de la inflación, Rappallini denunció que "la presión impositiva continúa en niveles insostenibles".
"Ellos necesitan de proveedores globales que no estén en China y ahí es donde está la oportunidad argentina de proveerlo de acero, aluminio e infinidad de productos", concluyó, proyectando un rol protagónico para la industria nacional como aliado global.
Respecto a las críticas oficiales hacia ciertos sectores, como el textil, Rappallini defendió la complejidad de las cadenas de valor locales y atribuyó los altos precios a la acumulación de impuestos en cada etapa productiva. "En algunos casos ha habido suba de impuestos a nivel de muchas municipalidades", afirmó, a la vez que destacó la necesidad de aprobar una legislación laboral moderna para otorgar previsibilidad.
Asimismo, tomó distancia de los conflictos públicos entre el Gobierno y grandes conglomerados, abogando por rodear al empresariado de prestigio social para que funcione como motor de la economía. Sobre el reciente acuerdo con Estados Unidos, el dirigente vislumbra una oportunidad estratégica ante la decisión de Washington de diversificar sus proveedores fuera de China.