Con una inversión millonaria, un trazado pensado para operar todo el año y un impacto que excede largamente a Argentina y Chile, el regreso del tren trasandino vuelve a perfilarse como una obra capaz de reordenar el mapa económico de Sudamérica. En Paraguay: una salida directa al Pacífico, algo inédito para su comercio exterior. Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la iniciativa es impulsada por el Gobierno nacional junto a las provincias de Cuyo y contempla un corredor bioceánico que conecte el Atlántico con el Pacífico. El proyecto apunta a restablecer la conexión ferroviaria entre Argentina y Chile a través de Mendoza, con una inversión estimada en USD 4.000 millones, y promete cambiar de fondo la logística, el comercio exterior y la integración productiva del Cono Sur. Esta conexión ferroviaria permitiría bajar costos, descomprimir rutas y darle mayor previsibilidad a la exportación de recursos estratégicos. El objetivo central es ofrecer una salida más rápida y barata hacia los mercados asiáticos, utilizando la infraestructura portuaria chilena como plataforma de exportación. UNA RED QUE INTEGRA PROVINCIAS Y PUERTOS
El plan no se limita a un simple cruce internacional. El desarrollo incluye la modernización y conexión de las redes ferroviarias internas de Argentina, creando un sistema logístico único que unirá las provincias del norte con los puertos del Atlántico y el Pacífico. Esto no solo mejorará el comercio interno, sino que fortalecerá la conectividad regional, convirtiendo a Argentina en un hub logístico de Sudamérica. FINANCIAMIENTO Y PRÓXIMOS PASOS
Si bien el respaldo político de gobernadores y autoridades regionales es amplio, el gran punto a resolver es el financiamiento. Sobre la mesa aparecen esquemas de asociación público-privada, con participación de capitales internacionales interesados en infraestructura, energía y logística. Ahora, el desafío es que el proyecto deje de ser promesa y pase, finalmente, a los rieles. IMPACTO ECONÓMICO REGIONAL
Las proyecciones que manejan los equipos técnicos son ambiciosas. En un horizonte de cinco años, el corredor podría generar: En Argentina: aumento de entre 15% y 25% de las exportaciones, con un impacto anual de hasta 0,6% del PBI; En Chile: consolidación como hub portuario bioceánico, con subas de exportaciones de hasta 18%; En Paraguay: una salida directa al Pacífico, algo inédito para su comercio exterior. UN CRUCE ESTRATÉGICO POR MALARGÜE
A diferencia del histórico ferrocarril inaugurado a comienzos del siglo XX, la nueva traza no pasaría por los pasos más altos de la cordillera. La elección no es casual: se trata de un paso de menor altitud, con mejores condiciones climáticas durante el invierno. Esto permitiría una operatividad constante, evitando los cierres prolongados por nieve que históricamente afectaron a otros cruces cordilleranos y que fueron una de las causas del declive del antiguo Trasandino. EL PUENTE HACIA VACA MUERTA Y EL LITIO
Uno de los aspectos más disruptivos del proyecto es la incorporación de un ramal estratégico hacia Vaca Muerta. Este tramo conectaría General Alvear con la principal formación energética del país y estaría diseñado para el transporte masivo de cargas clave para la economía argentina. UN ANTECEDENTE HISTÓRICO Y UN DESAFÍO MODERNO
El Ferrocarril Trasandino, inaugurado en 1910, dejó de funcionar en 1984 luego de décadas marcadas por problemas climáticos, falta de inversión y tensiones políticas. Ese antecedente funciona hoy como una advertencia y, al mismo tiempo, como una oportunidad para no repetir errores. USOS DESTACADOS
Entre los principales usos previstos se destacan: Insumos industriales, como la arena utilizada en el fracking; Hidrocarburos, con salida eficiente de gas y petróleo; Minería y litio, fundamentales para la transición energética global.