Según la última actualización del 'Panorama Económico Mundial', presentada este lunes, que ratifica las previsiones difundidas por el organismo en octubre pasado y ubica a la Argentina entre las economías de mayor dinamismo relativo a nivel global.
Según el informe, el crecimiento proyectado para la Argentina se sitúa por encima del promedio mundial, que el FMI estima en 3,3% para 2026 y 3,2% para 2027. En contraste, la Argentina se destaca con tasas superiores al promedio regional, que el FMI calcula en 2,2% para 2026 y 2,7% para 2027.
El documento describe un escenario global de crecimiento 'firme', aunque atravesado por fuerzas contrapuestas. En el caso de las economías emergentes y en desarrollo, la inflación promedio sería más elevada, con registros estimados de 4,8% este año y 4,3% el próximo.
El Fondo también incluyó previsiones sobre los precios internacionales de la energía, con implicancias directas para países exportadores de hidrocarburos. Para las economías avanzadas, prevé una desaceleración gradual del ritmo inflacionario, desde un promedio de 2,5% en 2025 a 2,2% en 2026 y 2,1% en 2027.
Según el FMI, esta situación podría poner en cuestión la sostenibilidad fiscal de esos países y generar impactos negativos sobre el costo del financiamiento y la estabilidad del sistema financiero global.
En ese contexto internacional complejo, la ratificación de las proyecciones de crecimiento para la Argentina aparece como una señal positiva desde la óptica del organismo, aunque condicionada por un escenario externo volátil y por desafíos estructurales que el país deberá afrontar para sostener ese ritmo de expansión en el mediano plazo.
En el caso de México, el organismo estima un crecimiento de 1,5% este año y de 2,1% el próximo, luego de un magro desempeño en 2025. Tras una caída promedio del 14,2% en 2025, el precio del petróleo descendería otro 8,5% en 2026 y apenas mostraría una leve recuperación del 0,1% en 2027.
Para Brasil, la proyección indica una desaceleración desde el 2,5% registrado en 2025 a 1,6% en 2026, con una recuperación parcial a 2,3% en 2027. Este desempeño la coloca por delante de varias economías emergentes y también de sus principales socios regionales.
En América Latina, el Fondo prevé un crecimiento moderado en términos generales. Por otro, persisten tensiones comerciales, incertidumbre geopolítica y políticas proteccionistas que actúan como freno en otras áreas del mundo.
De acuerdo con el FMI, el equilibrio actual de la economía mundial surge de la capacidad de adaptación del sector privado y del impulso de la inversión en tecnología, que logran compensar parcialmente los efectos negativos derivados de disputas comerciales y conflictos políticos. Por un lado, la expansión de la inversión tecnológica, en particular vinculada al desarrollo de la inteligencia artificial, sostiene el nivel de actividad en regiones como América del Norte y Asia.