La justicia investiga las circunstancias de este femicidio, que se suma a la alarmante cifra de violencia letal contra las mujeres diversas en Argentina.
El último día del año, en el barrio San José de Temperley (partido de Lomas de Zamora), Daniela, de 32 años, fue gravemente herida de un disparo en el cuello por parte de quien era su pareja, un hombre de 30 años que luego fue detenido por la Policía.
El femicidio, quien se negó a declarar en su primera indagatoria, será nuevamente presentado ante la fiscalía y permanece detenido mientras avanza la investigación.
En Argentina, los femicidios no son hechos aislados sino expresiones extremas de una violencia estructural de género que atraviesa distintos ámbitos de la vida cotidiana de mujeres y personas feminizadas.
Según diversos informes, se produce un femicidio cada pocas decenas de horas, una estadística que se sostiene en el tiempo y que visibiliza la urgencia de políticas integrales de prevención, acompañamiento y justicia.
Organizaciones por los derechos de las mujeres y la diversidad instan a profundizar la mirada más allá del caso particular, para entender cómo las desigualdades de poder, los estereotipos de género y la falta de acceso a mecanismos efectivos de protección pueden poner en situación de riesgo a personas que, en muchos casos, no llegan a denunciar por miedo, desconfianza o barreras institucionales, en un contexto de desfinanciamiento estatal que incluso niega la violencia patriarcal.
«Este femicidio subraya la necesidad de fortalecer mecanismos de prevención temprana, ampliar espacios donde las personas afectadas podamos encontrar apoyo sin estigmas y asegurar que las investigaciones y procesos judiciales consideren las especificidades de la violencia de género, con enfoque en derechos humanos y reparación integral», expresó una militante feminista de zona sur del GBA.
La víctima permaneció internada en estado crítico en el Hospital Gandulfo, donde finalmente falleció días después como consecuencia de las lesiones sufridas.
La causa, que en un principio se tramitó como “tentativa de homicidio”, fue recaratulada como homicidio agravado por el vínculo tras el fallecimiento de Daniela, una calificación que reconoce la violencia que padeció la mujer por estar en contexto de pareja.
El 31 de diciembre de 2025, en una vivienda de Temperley, Daniela Sosa (32) recibió un disparo por parte de su pareja y luego de varios días de agonía falleció el lunes 5 de enero en el hospital local.