Los recientes aterrizajes de aeronaves militares y oficiales estadounidenses en San Juan y Tierra del Fuego presentan similitudes alarmantes: falta de transparencia, omisión de las autoridades locales y un marcado interés por desplazar la influencia de China en puntos estratégicos del país. El primer paralelismo entre ambos casos es el hermetismo absoluto. El 30 de septiembre de 2025, un avión «yankee» aterrizó sorpresivamente en la Pampa del Leoncito, Calingasta. Despegó de la Base Conjunta Andrews, en Maryland, el mismo día (22 de enero) en que el Ejecutivo nacional decretó la intervención del puerto. El arribo en Ushuaia, donde se encuentra el Radiotelescopio Chino-Argentino CART, también se produjo sin anuncios oficiales, apenas tres días después de que el Gobierno nacional interviniera el puerto local. La sospecha principal es que la intervención busca allanar el camino para concesiones directas a Estados Unidos, vinculadas a la construcción de la base naval integrada y el control del Polo Logístico Antártico. La política exterior del gobierno de Javier Milei ha consolidado un eje de alineamiento total con los Estados Unidos, que se traduce en hechos concretos sobre el territorio nacional. Gustavo Melella, gobernador de Tierra del Fuego, y la CGT Regional repudiaron lo que consideran un «atropello a la soberanía» y una «subordinación estratégica» que acelera la entrega de recursos clave.
Vuelos fantasma de EE.UU. en Argentina encienden sospechas de subordinación
Las inesperadas aterrizajes de aviones militares de EE.UU. en puntos estratégicos de Argentina, como San Juan y Ushuaia, han desatado un escándalo político. Se acusa al gobierno de Milei de violar la soberanía y ceder activos estratégicos a Estados Unidos, ignorando protocolos constitucionles y autoridades locales.