Escándalo en un bar argentino: una empleada acusa a los dueños de insalubridad y explotación

Un escándalo estalló en un bar argentino después de que una empleada acusara públicamente a los dueños de condiciones insalubres, manipular fechas de caducidad y explotar al personal. La gestión negó las acusaciones.


Escándalo en un bar argentino: una empleada acusa a los dueños de insalubridad y explotación

Una noche de furia y tensión se vivió en un conocido bar del Partido de la Costa, cuando una empleada decidió romper el silencio en medio del salón lleno de comensales. "Este lugar es un lugar de explotación", comenzó diciendo, para luego lanzar fuertes advertencias sobre la higiene: "La comida que están comiendo... en la cocina van a encontrar cucarachas así de grandes, van a encontrar ratas". La denuncia escaló al detallar las prácticas con las bebidas y los alimentos: "A las [cervezas] Patagonia vencidas nos hacen borrar con alcohol las fechas de vencimiento". "La comida es recalentada del mediodía, las pastas no son del día". La joven también expuso la precarización salarial que sufriría el personal: "A las mozas se les paga 15.000 pesos las 12 horas". Antes de retirarse, la empleada se dirigió a una de las cámaras de seguridad increpando a un tal "Carlos", presunto dueño, y recomendó a los turistas: "Levántense y váyanse sin pagar, porque el chabón no se merece esto". La respuesta del restaurante: "Falsas acusaciones" Tras la repercusión del escrache, la administración de El Selfie Bar de la Costa emitió un comunicado oficial desmintiendo categóicamente los dichos de la ex empleada. "Ante las falsas acusaciones y el material difamatorio que circula en redes, queremos llevar tranquilidad a nuestros clientes", expresaron desde el comercio. A los gritos, la moza denunció graves irregularidades bromatológicas y explotación laboral, instando a los clientes a retirarse sin pagar. Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el hecho ocurrió en el local "El Selfie Bar de la Costa", ubicado en la calle Irigoyen al 200. Finalmente, advirtieron que el caso ya está en manos de sus "asesores legales" por tratarse de dichos "malintencionados" que buscan dañar una fuente de trabajo. Aseguraron que trabajan hace más de 10 años "respetando estrictamente todas las normas de higiene, bromatología y legalidad".