Economía Política Local 2026-03-11T17:07:15+00:00

Tensiones en Oriente Medio crean presión sin precedentes en la aviación

La escalación de conflictos en Oriente Medio está provocando una redistribución del tráfico aéreo y un fuerte aumento en los precios del combustible de aviación. A pesar de esto, IATA mantiene un optimismo cauteloso, citando la resiliencia histórica de la industria. Las aerolíneas ya están adaptando sus rutas y el mercado energético muestra las primeras señales de estabilización tras los picos especulativos.


Tensiones en Oriente Medio crean presión sin precedentes en la aviación

El recrudecimiento de las tensiones en Oriente Medio comenzó a proyectar una sombra de incertidumbre sobre la industria aérea internacional, manifestándose a través de una reconfiguración de los flujos de tráfico y una presión económica sin precedentes sobre los insumos básicos. Según advirtió el director general de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), Willie Walsh, la volatilidad en la región ya está provocando ajustes estratégicos en las aerolíneas para garantizar la operatividad y seguridad de sus trayectos. Si bien esta situación ya se vio impactada en los costos de tickets en varias compañías sudamericanas, las empresas que operan los vuelos de cabotaje en nuestro país todavía no han reflejado en el precio de los pasajes el aumento del combustible, de acuerdo a lo que pudo averiguar la Agencia Noticias Argentinas en consulta con diversas aerolíneas.

Aun así, a nivel global, uno de los efectos más inmediatos de la crisis es la alteración de los centros de conexión o hubs tradicionales en Oriente Medio. Para la IATA, aunque el conflicto representa un «desafío adicional» de gestión, no constituye una crisis existencial. La capacidad de resiliencia demostrada por aerolíneas como Emirates, que ha logrado mantener el núcleo de su programación, sugiere que el sector está preparado para una recuperación acelerada una vez que los canales diplomáticos y militares permitan restaurar la previsibilidad en las rutas de Oriente Medio.

Walsh recordó que la industria ya ha navegado entornos de precios elevados, como ocurrió entre 2011 y 2013 cuando el combustible alcanzó niveles cercanos a los 130 dólares sin comprometer la rentabilidad estructural del transporte aéreo. En la actualidad, ya se observan señales de estabilización y un descenso incipiente en los precios, una vez superados los picos provocados por la especulación financiera inicial.

La expectativa de la industria se centra ahora en la normalización de la situación en Irán y la reapertura plena del espacio aéreo regional. Ante el riesgo que supone el uso del espacio aéreo afectado, especialmente tras el inicio de las hostilidades con Irán, una parte significativa del tráfico de pasajeros y carga está siendo redirigida hacia rutas alternativas que conectan con Asia. Este desplazamiento logístico busca evitar zonas de exclusión o peligro, lo que conlleva trayectos más largos y una reestructuración temporal de la oferta de vuelos, a pesar de que la demanda de viajes globales se mantiene resiliente.

En el plano económico, la principal señal de alerta se encuentra en el mercado de la energía. Walsh subrayó que, si bien el precio del petróleo ha experimentado alzas, el costo del combustible de aviación ha crecido con una intensidad significativamente mayor. Este fenómeno se explica por el incremento del denominado crack spread o diferencial de refinación, que en algunos casos extremos ha llegado al 100%, duplicando las previsiones anuales que se situaban en torno al 41%.