La situación en la provincia de Chubut sigue siendo crítica. Los incendios forestales están fuera de control y han destruido más de 40.000 hectáreas. La ciudad de Esquel está amenazada, mientras que en la zona de Cholila, los cambios repentinos en la intensidad y dirección del viento han reactivado focos que estaban próximos a ser contenidos y han favorecido una rápida propagación de las llamas. El operativo para combatir el fuego involucra a unas 500 personas, entre ellas más de 270 brigadistas especializados de todo el país, además de bomberos voluntarios y personal logístico. Las llamas avanzan en áreas de difícil acceso y amenazan con extenderse a zonas pobladas. El impacto humano de la emergencia es profundo. En una región donde la actividad turística y productiva también se ve seriamente afectada, el temor a perder viviendas y fuentes de trabajo se extiende entre la población. En este contexto, la Administración de Parques Nacionales dispuso por primera vez en su historia la intervención inmediata del Parque Nacional Los Alerces. Un Comité de Intervención asumió de manera transitoria la totalidad de las funciones de gestión del parque, para centralizar decisiones y acelerar la respuesta operativa. Mientras tanto, las autoridades provinciales y nacionales mantienen un monitoreo constante y refuerzan los operativos para evitar que las llamas avancen sobre áreas habitadas. Especialistas advierten que este patrón podría repetirse en los próximos veranos, incrementando el riesgo de siniestros forestales de gran magnitud. Con pronósticos que no anticipan mejoras sustanciales, la emergencia en Chubut se consolida como una de las crisis ambientales más graves de los últimos años. Según el bombero voluntario José de Cholila, muchos brigadistas llegan al cuartel pasada la medianoche y retoman las tareas a las pocas horas, sin descanso suficiente. La falta de recursos hídricos obligó a numerosos vecinos a aprender a utilizar bombas de agua para abastecerse. José describió un escenario de agotamiento extremo y angustia generalizada. A pesar del esfuerzo sostenido, las condiciones climáticas adversas continúan dificultando las tareas y mantienen en vilo a las comunidades cercanas. El contexto meteorológico agrava significativamente la emergencia. Chubut atraviesa su año más seco en una década, con marcada escasez de agua, altas temperaturas y muy bajos niveles de humedad. La decisión se adoptó tras una denuncia penal por presunta negligencia y responde a la gravedad de la situación. Estas variables no solo favorecen la expansión del fuego, sino que también limitan los recursos disponibles para combatirlo.
Incendios forestales en Chubut fuera de control
Emergencia crítica en la provincia de Chubut: los incendios forestales han destruido más de 40.000 hectáreas, amenazando la ciudad de Esquel. Miles de bomberos y voluntarios luchan contra las llamas en medio de sequía y fuertes vientos, mientras las autoridades declaran la emergencia en el parque nacional.