Economía Política Local 2026-03-04T17:23:46+00:00

La industria argentina exige respeto al Gobierno

La Unión Industrial Argentina (UIA) respondió con firmeza a las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, rechazando su crítica al modelo productivo histórico del país. La UIA afirmó que «sin industria no hay nación» y exigió respeto para el sector, mientras el gobierno impulsa un nuevo esquema económico.


«Estamos pasando de un esquema que era inmoral, injusto, regresivo e ineficiente a uno que aspiramos que sea moral, justo y eficiente», dijo en Córdoba. La UIA, por su parte, cerró su comunicado reafirmando su vocación de trabajar junto al Gobierno y los trabajadores para construir «una economía productiva, moderna e integrada al mundo». ¿De qué modelo industrial estamos hablando? La Unión Industrial Argentina rechazó con una frase histórica y contundente las afirmaciones del Gobierno: «Sin industria no hay Nación» y pidió «respeto» por el sector. La organización expresó la «preocupación por la situación de diversos sectores industriales y de distintas provincias» y puso el foco en el impacto desigual que genera la transición hacia el nuevo esquema económico. El pronunciamiento se conoció horas después de que el ministro de Economía, Luis Caputo, cuestionara en Córdoba el perfil productivo histórico del país durante una exposición en la Fundación Mediterránea. «Por el contrario, en ese período aumentó la pobreza», sostuvo Caputo ante empresarios. El ministro fue más allá y afirmó que «ese modelo industrialista al que muchos apelen fue, en realidad, un esquema prebendario, corrupto e ineficiente». La preocupación fue transmitida por representantes de las uniones industriales del Norte argentino en una reunión con el Comité Ejecutivo de la UIA. Esa región –Catamarca, Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán– concentra una cuarta parte de la población argentina y, según la entidad, exhibe «el peor poder adquisitivo del país» y bajo nivel de empleo privado registrado. La UIA recordó además el peso específico del sector en la economía. «La Argentina no es una potencia industrial desde hace más de 20 años. Seguimos siendo una de las economías más cerradas del mundo», afirmó. También comparó con países vecinos: «En Chile, Brasil, Perú o Uruguay hay muchísimos más productos en los supermercados que en la Argentina. Eso muestra el grado de apertura y competencia que todavía nos falta». El ministro enmarcó el proceso en un cambio estructural más amplio. «Respeto hacia quienes producen, invierten y generan empleo en todo el país». En total, más de 3.600.000 personas dependen directa o indirectamente de la actividad industrial. «Estos datos reflejan el rol estratégico que cumple la industria en la economía argentina por su capacidad de agregar valor, generar exportaciones y aportar divisas. El respeto es el punto de partida para reconstruir la confianza que la Argentina necesita, tanto puertas adentro como frente al mundo». Mientras tanto, Caputo defendió la política comercial del Gobierno y buscó relativizar las críticas por la apertura importadora. «Detrás de cada fábrica se encuentra un capital social construido por empresarios y trabajadores», sostuvo el comunicado. En el tramo final, la central fabril introdujo un mensaje político implícito. «La industria produce el 19% del PBI y aporta el 27% de la recaudación fiscal nacional. Genera de manera directa el 19% del empleo formal, con aproximadamente 1.200.000 trabajadores, y moviliza otros 2.400.000 empleos indirectos. Lo que buscamos ahora es un sistema competitivo, basado en reglas claras y en la iniciativa privada». En el comunicado, la entidad reconoció «los avances logrados por el gobierno nacional en materia de equilibrio fiscal» y valoró «la baja de la inflación y la actualización del marco laboral». Sin embargo, advirtió que la adaptación al nuevo esquema «implica un proceso profundo que no es homogéneo ni inmediato». El texto señala que «muchas empresas, especialmente pymes, están atravesando una situación crítica, con bajo nivel de actividad, alta presión fiscal, dificultades para financiarse y caída del empleo». Y dejó una definición que sintetiza su postura frente al debate abierto en las últimas horas: «La industria es parte de la solución». «En esta etapa de transformación, queremos ser claros: el respeto es condición básica del desarrollo». «Estamos 35% por debajo del pico de 2011 –durante el supuesto modelo industrial– y 21% abajo de 2022». Allí, el funcionario rechazó lo que definió como un «falso dilema» entre un modelo industrial y uno primario. «Es un falso dilema plantear un modelo industrial o uno 'primarista'». «No hay un boom de importaciones. Entraron cuatro gomas chinas y cerraron», indicó en alusión a la fábrica Fate. Frente a esas declaraciones, sin nombrarlo, la UIA optó por un tono institucional pero firme. «Venimos de un modelo inmoral, injusto, regresivo e ineficiente».