En los barrios donde el ruido de una moto no sorprende a nadie, hay historias que intentan disfrazarse de susto. Juan Encina tenía una vida sencilla, trabajaba con un martillero público, hacía remates y también se encargaba de las entregas. El sábado 5 de agosto de 2023, a las 7:20h de la mañana, Juan salió de la casa de su madre, Nora, donde guardaba la moto. Iba a llevar a Luciana a la estación de Burzaco para que pudiera tomar el tren rumbo a su trabajo. Dejó a su hija con su abuela. «Ahora vengo, mamá», le dijo antes de irse. Nada que anticipara lo que iba a ocurrir al día siguiente. A las 7:30h, volviendo solo a su casa, sin acompañante, sin maniobras extrañas, pasando la esquina de Estrecho de Beagle y España, en la localidad de Burzaco, partido de Almirante Brown, a pocos metros de su casa, recibió un disparo. Nora, la mamá de Juan, abre la puerta, ve a su hijo herido junto Montero y no entiende nada. Juan no sabía todavía quién le había disparado. Esto quiere decir que no hubo advertencia. Por Nico Ramos, ANRed. El caso: ¿Qué ocurrió? Apenas dos segundos después pasa Juan con su moto. No hubo identificación clara, ni voz de alto, ni situación que le permitiera reconocer una amenaza previa, pasando simplemente por al lado de Montero que iba cruzando en dirección hacia donde había doblado la primer moto a la que le había disparado. –El propio Montero subió a la camioneta de Pérez, con Juan en andas. Los tres van al hospital. El gesto, presentado en el caso como «asistencia», es interpretado por la familia no como ayuda, sino como conciencia inmediata de lo que había hecho. Todo el hecho quedó registrado por una cámara de seguridad del municipio. En vez de dar aviso inmediato a la familia, se le informó a Nora que el imputado se había entregado, relatando su versión de la historia, recién horas después. El oficial alega que el tiro lo efectuó asustado porque creía que Juan era un supuesto motochorro cómplice de los anteriores. Lo llamativo del caso es que Juan recibe el tiro por la espalda. «¡Mamá, abrime, ayudame!», gritó Juan. Pero el que salió fue Omar Pérez-otro vecino que hoy declaró ante el Tribunal- que había despertado por el estruendo del arma de fuego. Cinco días después, y luego de varias intervenciones quirúrgicas complejas para intentar salvarle la vida, Juan muere víctima de la maldita bala policial. «Espero y anhelo que la Justicia actúe conforme a la ley y de la manera más justa posible.» Mientras, Montero continúa libre, trabajando con total normalidad hasta el día de la fecha. Familiares, amigos, madres y padres de víctimas de gatillo fácil exigen justicia por Juan Encina – Habla Nora Encina, mamá de Juan. Más de 2 años y 8 meses han pasado desde el día en que el policía Ernesto Jorge Gerardo «Corcho» Montero, vecino de Juan Ignacio Encina, le disparó a Juan a metros de su casa el 5 de agosto de 2023. Apenas segundos después del supuesto intento de robo, que aún no está comprobado, le dispara a Juan, quien justo pasaba por ahí. «Basta de Gatillo fácil.» «¿No sería oportuno que el fiscal hubiera pedido la prisión preventiva, dado que estamos a pocos días de que se emita una sentencia, y sabiendo que la pena máxima para un homicidio agravado es cadena perpetua, y puede existir un riesgo de fuga?» «¿Qué más hace falta para condenar el accionar de Montero, alguien que está en servicio de la Policía Bonaerense hace tres décadas y que además conocía a Juan y a su moto desde hace tanto tiempo?» –Nora escribió en un papel con la foto de Juan: «Hoy no encuentro consuelo ante la pérdida de mi hijo. Me aferro a la fortaleza que Dios me da día a día y al amor de mi única nieta.» El video: la prueba del hecho y los interrogantes En el video, que a continuación se presenta, se observa que Montero, que viene caminando por el lado izquierdo de la calle, se da vuelta para mirar la moto conducida por un hombre secundado por una mujer. Se ve que pasan cerca como venían circulando normalmente y sin detener su marcha, y sin señales de forcejeo, y en ese instante, al mismo tiempo, toma su arma reglamentaria y dispara. Al no haber grabación de sonido del domo de seguridad en esta toma, algunas preguntas se desprenden del hecho. ¿Será cierto que los supuestos ladrones, sin llevar casco y a cara descubierta, le pidieron sus pertenencias o Montero se puso paranoico, disparó y luego fabricó la coartada del intento de robo para aliviar la culpa del abuso de fuerza, sin dar voz de aviso ni identificación en ninguna de las dos oportunidades en que disparó el arma? ¿Cuántas veces más en sus 30 años de servicio habrá actuado de la misma manera? ¿Dónde figura la denuncia del supuesto intento de robo que sufrió? La Causa: ¿cómo continuó? El 7 de septiembre de 2023, el Juzgado de Garantías N° 5 de Lomas de Zamora le otorgó a Montero la libertad, argumentando un supuesto error de tipo, y legítima defensa. Dos meses después, en noviembre de 2023, se le notificó a Nora Encina que, de continuar la causa de esa manera, podría archivarse. Recién el 12 de enero de 2024, el fiscal Jorge Grieco, de la UFI N° 8 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, requirió la elevación a juicio de la causa. La causa fue finalmente elevada a juicio ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 9 de Lomas de Zamora, el día 14 de marzo de 2024, en la que se reconoce al imputado como presunto autor del hecho y miembro de una fuerza de seguridad. Hoy: la expectativa y el pedido de justicia El juicio oral que comenzó a las 10 de la mañana, extendiéndose hasta poco después del mediodía, que ha entrado en cuarto intermedio para volver a comenzar el 9 de abril, ha reunido a familiares, amigos, padres y madres de víctimas de gatillo fácil que acompañan a Nora en su pedido de Justicia. Sobre la mitad izquierda de la sala, del lado de Nora y la familia Encina, una nutrida concurrencia de apoyo. La mitad derecha, del lado del acusado y su defensa, completamente vacía. El Tribunal le consultó a Montero si tenía algún apodo. El imputado reconoció que le decían «Corcho». En la jerga policial, «corcho» o «corchazo», es una bala o balazo. Tal vez estuviera pensando en la gravedad que cometió, mientras sus abogados preguntaban por la carátula, y argumentaban que solicitarían la «legítima defensa». «¿Legítima defensa?», se preguntaron muchas de las personas que concurrieron, mientras otros se asombraban ante el hecho de que no quedara detenido. Una promesa breve. Esto implicaría la absolución de Montero. Su testimonio refiere haber sido abordado por dos personas en moto que alcanzó a identificar como un hombre y una mujer, que intentaron robarle. Compartía sus días con su pareja, Luciana, y los fines de semana con su hija de seis años, Amelie. El viernes de ese fin de semana, había sido uno más: familia, casa, rutina. Preguntas y dichos como estos corrieron entre los presentes: «El Estado es responsable. ¿Será cierto que los supuestos ladrones, sin llevar casco y a cara descubierta, le pidieron sus pertenencias o Montero se puso paranoico, disparó y luego fabricó la coartada del intento de robo para aliviar la culpa del abuso de fuerza, sin dar voz de aviso ni identificación en ninguna de las dos oportunidades en que disparó el arma? ¿Cuántas veces más en sus 30 años de servicio habrá actuado de la misma manera? ¿Dónde figura la denuncia del supuesto intento de robo que sufrió?» Sobre esto nadie se expidió ni hubo repreguntas: ni el fiscal, ni la jueza, ni la abogada. Montero estuvo todo el juicio con la mirada baja, sin la más mínima humanidad de mirar a Nora, o a nadie de la familia Encina. Pero, y sobre todo: ¿Cómo alguien puede, a plena luz del día, no reconocer al vecino que desde hace 30 años vive enfrente de su casa? El mismo que hacía más de tres décadas vivía enfrente de la familia Encina; el vecino de toda la vida que lo había visto crecer a Juan. –Montero venía de realizar tareas adicionales. Vestía de civil, pero estaba armado con su arma reglamentaria Bersa Thunder 9mm. Le apunta y le dispara por la espalda. El video muestra que el oficial usa su arma reglamentaria, dispara a discreción, y sin pensar. Al no haber grabación de sonido del domo de seguridad en esta toma, algunas preguntas se desprenden del hecho. ¿Será cierto que los supuestos ladrones, sin llevar casco y a cara descubierta, le pidieron sus pertenencias o Montero se puso paranoico, disparó y luego fabricó la coartada del intento de robo para aliviar la culpa del abuso de fuerza, sin dar voz de aviso ni identificación en ninguna de las dos oportunidades en que disparó el arma? ¿Cuántas veces más en sus 30 años de servicio habrá actuado de la misma manera? ¿Dónde figura la denuncia del supuesto intento de robo que sufrió? Se ve que pasan cerca como venían circulando normalmente y sin detener su marcha, y sin señales de forcejeo, y en ese instante, al mismo tiempo, toma su arma reglamentaria y dispara. Me aferro a la fortaleza que Dios me da día a día y al amor de mi única nieta. 07/04/2026 Familiares, amigos, madres y padres de víctimas de gatillo fácil exigen justicia por Juan Encina – Ph: Nico Ramos – ANRed 7 de abril de 2026, Tribunal Oral en lo Criminal N°9, Lomas de Zamora, 10hs. El juicio oral que comenzó a las 10 de la mañana, extendiéndose hasta poco después del mediodía, que ha entrado en cuarto intermedio para volver a comenzar el 9 de abril, ha reunido a familiares, amigos, padres y madres de víctimas de gatillo fácil que acompañan a Nora en su pedido de Justicia. Sobre la mitad izquierda de la sala, del lado de Nora y la familia Encina, una nutrida concurrencia de apoyo. La mitad derecha, del lado del acusado y su defensa, completamente vacía. El Tribunal le consultó a Montero si tenía algún apodo. El imputado reconoció que le decían «Corcho». En la jerga policial, «corcho» o «corchazo», es una bala o balazo. Tal vez estuviera pensando en la gravedad que cometió, mientras sus abogados preguntaban por la carátula, y argumentaban que solicitarían la «legítima defensa». «¿Legítima defensa?», se preguntaron muchas de las personas que concurrieron, mientras otros se asombraban ante el hecho de que no quedara detenido. Una frase común.
La policía dispara a un vecino por la espalda: la historia de Juan Encina
La historia de Juan Encina, quien fue mortalmente herido de un disparo en la espalda por la policía argentina. La investigación del caso, la demanda de justicia de la familia y la sociedad. Pruebas en video y preguntas sin respuesta.