Política Economía Local 2026-04-14T03:31:05+00:00

El Gobierno de Argentina enfrenta tensiones políticas por el acuerdo de patentes con EE.UU.

El gobierno de Javier Milei suspendió el debate del Tratado de Cooperación en Patentes (PCT) con EE.UU. por presión de laboratorios locales. Esto genera tensión con Washington y cuestiona la capacidad del gobierno de cumplir acuerdos internacionales, a pesar de recientes éxitos legales.


El Gobierno de Argentina enfrenta tensiones políticas por el acuerdo de patentes con EE.UU.

El caso de las patentes expone precisamente eso: un Gobierno que quiso dar una señal de modernización y previsibilidad, pero terminó revelando que todavía no logra ordenar a todos los jugadores de su propio tablero. El freno llegó en medio de una presión intensa de los laboratorios nacionales y a pedido del Ministerio de Desregulación, en una escena que dejó al oficialismo obligado a explicar por qué retrocede, al menos por ahora, en un compromiso que él mismo había presentado como parte de su estrategia de alineamiento con Estados Unidos. El dato políticamente más delicado es que no se trata de un expediente cualquiera. Pero cuando una obligación concreta del acuerdo tropieza con intereses corporativos domésticos, la señal hacia afuera es la de un oficialismo que puede anunciar mucho más rápido de lo que logra ejecutar. Con ese telón de fondo, el traspié en patentes amenaza con dilapidar parte del capital político acumulado en la relación con los Estados Unidos, justo cuando la Casa Rosada intentaba mostrar sintonía estratégica y capacidad de cumplimiento. Lo que queda a la vista es una tensión de fondo que excede el expediente parlamentario. Milei puede proclamar apertura, desregulación y alineamiento con Trump, pero si cada compromiso de alto voltaje internacional termina frenado por el lobby interno, la narrativa reformista empieza a mostrar fisuras. La administración nacional ya había avanzado el 18 de marzo con la Resolución Conjunta 1/2026, que derogó las pautas de patentabilidad de 2012 y dejó al INPI evaluando cada caso según los criterios generales de novedad, actividad inventiva y aplicación industrial. En el oficialismo responden que varias firmas argentinas ya usan el sistema PCT desde oficinas del exterior y que la ciencia pública, incluido el entramado del CONICET y las universidades, ya opera de hecho dentro de ese universo. La WIPO mantiene a la Argentina entre los países que todavía no integran el sistema PCT, mientras que el propio Gobierno viene defendiendo la adhesión como una herramienta para abaratar trámites, simplificar la protección internacional de innovaciones locales y alinear al país con estándares globales. En el litigio por YPF, Washington ya había dado señales relevantes a favor del país: en julio de 2025 el gobierno estadounidense acompañó el pedido argentino para frenar la entrega del 51% de las acciones, en marzo de este año el Departamento de Justicia respaldó la suspensión del proceso de discovery, y el 27 de marzo la corte de apelaciones estadounidense anuló la condena por 16.100 millones de dólares que pesaba sobre la Argentina. En otras palabras, el Ejecutivo había empezado a desmontar la vieja arquitectura regulatoria, pero ahora se topó con el muro político de quienes buscan preservar el esquema anterior. Ese muro tiene nombre y peso específico. El mismo texto también enumera, dentro de los asuntos de propiedad intelectual que Buenos Aires debía encarar con rapidez, la derogación de las resoluciones restrictivas sobre patentabilidad cuestionadas por Washington. Buenos Aires, 13 de abril de 2026 - Total News Agency - TNA - La suspensión en la Cámara de Diputados del debate sobre la adhesión argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) abrió un nuevo frente de tensión para el Gobierno de Javier Milei, porque congeló de manera inesperada un expediente que figuraba en la agenda oficial para este martes a las 16.30 en reunión conjunta de Relaciones Exteriores, Legislación General e Industria. El vínculo bilateral venía siendo presentado por la administración libertaria como una palanca para mejorar el clima de negocios, atraer inversiones y reposicionar a la Argentina ante los mercados. Las cámaras CILFA y Cooperal vieron en la ratificación del tratado una amenaza directa al sistema que permitió a la industria local competir con genéricos y biosimilares, y advirtieron ante los diputados que la aprobación del capítulo en discusión equivaldría a resignar margen soberano en política de propiedad intelectual. Su producción abarca medicamentos (Elea Phoenix), vacunas (AstraZeneca/Covid-19), biotecnología, vacunas contra Aftosa y el mecenazgo cultural de izquierda. En términos políticos, el episodio deja al Gobierno mal parado frente a la Casa Blanca porque golpea una promesa escrita, fechada y firmada en el marco del acercamiento entre Milei y Trump. Ese desfasaje erosiona credibilidad justo en un tema sensible para Washington, donde la propiedad intelectual y el acceso para medicamentos y tecnología forman parte central del paquete de reciprocidad comercial. La escena, además, se produce en un momento especialmente inoportuno para la diplomacia económica argentina. Por eso, aunque la postergación no implique por sí misma una ruptura formal, sí coloca a la Casa Rosada en una zona incómoda: a dos semanas del plazo comprometido, uno de los capítulos más visibles del entendimiento con Donald Trump quedó empantanado por resistencias internas. Desde el punto de vista técnico, el traspié también exhibe una contradicción. Y cuando esa inconsistencia aparece ante Estados Unidos, no sólo se demora una ley: también se complica la confianza política que el oficialismo venía intentando capitalizar. Pero el hecho concreto es que la presión de los laboratorios nacionales resultó eficaz y consiguió, por ahora, frenar la avanzada. Uno de los nombres que mas fuerza hace dentro de CILFA es Hugo Sigman: Es un empresario farmacéutico destacado, dueño del grupo Insud y de los laboratorios Biogénesis y Elea y muy cercano al kirchnerismo. El acuerdo comercial y de inversiones firmado entre la Argentina y los Estados Unidos establece de manera explícita que el país debía enviar el PCT al Congreso para su consideración y votación antes del 30 de abril de 2026. Sigman es una figura clave en el sector farmacéutico nacional, con una fuerte incidencia en la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA).

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