Un heterogéneo grupo de diputados de la oposición presentó un proyecto de ley para actualizar y ampliar el régimen de licencias por parentalidad y paternidad. La iniciativa propone un cambio de paradigma basado en la corresponsabilidad familiar en la organización del cuidado, para responder a las transformaciones sociales y culturales en el mundo laboral.
El cambio principal es ampliar las licencias para progenitores no gestantes a 30 días corridos desde el nacimiento, un salto significativo frente a los dos días que otorga la ley de 1974. Para la transición, durante los primeros dos años la licencia por paternidad será de 20 días. Se crea también una licencia adicional compartida de 20 días para que las parejas la repartan en el primer año de vida del bebé.
La norma también establece 30 días de licencia para personas adoptantes, con días adicionales para casos especiales como nacimientos múltiples o prematuros. Además, se extienden las licencias y asignaciones parentales a monotributistas y autónomos, con requisitos de antigüedad y sin deudas. El proyecto garantiza el salario íntegro durante el y financia las licencias a través de la seguridad social, no por cuenta de los empleadores.
El espíritu de la reforma es abandonar el viejo modelo centrado únicamente en 'la protección de la maternidad', que ya no refleja la realidad de las familias contemporáneas. El nuevo sistema busca armonizar funciones complementarias dentro de una protección social más equitativa, promoviendo la igualdad real de oportunidades y el desarrollo integral de los niños en sus primeros años.