Argentina busca solución para su flota de submarinos

La Armada Argentina sufre una grave carencia de submarinos operativos, dejando al país en una situación de vulnerabilidad. Se evalúan dos caminos: adquirir submarinos usados de Italia como solución transitoria y fortalecer la tecnología nacional para construir unidades propias a largo plazo.


Argentina busca solución para su flota de submarinos

En un contexto de impredecibles consecuencias futuras, la Armada Argentina está prácticamente desarmada desde que perdió el ARA San Juan, una pieza clave para la vigilancia y disuasión en el Atlántico Sur, una zona de más de 1,2 millones de kilómetros cuadrados. De los 42 buques de la flota, solo unos 18 están en condiciones de navegar. La única unidad de combate disponible, el ARA Salta, un submarino de la década de 1970, solo sirve para entrenamiento y no puede realizar misiones de patrullaje prolongado. Esto deja al país vulnerable frente a amenazas como la pesca ilegal y posibles conflictos en una región de alta sensibilidad geopolítica. Ante este escenario, se evalúan dos estrategias. Por un lado, la adquisición de submarinos italianos, como los de la clase Sauro o U212, se presenta como una solución transitoria. Esta opción permitiría recuperar capacidad operativa de forma rápida, ya que la compra de unidades usadas no requiere los largos plazos de construcción. Sin embargo, esta solución genera dependencia de repuestos y soporte técnico de Italia. Por otro lado, existe un plan a largo plazo para fortalecer las capacidades tecnológicas y productivas del país mediante la construcción de submarinos en astilleros nacionales, con posibles asociaciones con Francia o Alemania. La estrategia final debe convivir con las urgencias del presente y los planes para el futuro, diseñando una integral que garantice la defensa nacional.

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