El 24 de marzo de 2026, solo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), un cálculo aproximado basado en imágenes aéreas supera el medio millón de manifestantes.
La incansable lucha de las Madres, Abuelas, Hijos y Nietos de Plaza de Mayo contó con el respaldo de la parte más sensible de la sociedad que aún busca Memoria, Verdad y Justicia.
El único lugar para los genocidas es la cárcel común.
La ciudad se movilizó para conmemorar los 50 años de la última dictadura cívico-militar.
La ola negacionista del gobierno, su campaña de tergiversación, desprestigio y noticias falsas, difundida por canales de televisión con videos, testimonios y fotografías alteradas, y la actividad de trolls en redes, no pudo tapar el grito colectivo: son 30.000.
Plaza de Mayo estalló y todo el centro porteño fue tomado por una población que encuentra en la reivindicación del 24 de marzo una forma de expresarse contra la dura actualidad que busca retrotraernos al período más oscuro de nuestra historia.
Estaban presentes representantes de casi todos los sectores de la sociedad: familias, infancias, juventudes, autoconvocados.
Ni olvido ni perdón.