La violencia urbana volvió a golpear con extrema crudeza en la Ciudad de Buenos Aires y dejó al descubierto, una vez más, el deterioro sostenido de la seguridad porteña y la falta de reacción efectiva por parte de las autoridades.
El hecho ocurrió cerca de las 5:30 de la mañana del sábado, en una casa ubicada sobre la calle Núñez al 4000. En distintos barrios de la Ciudad se repiten asaltos a jubilados, robos violentos y homicidios, en un contexto donde el narcotráfráfico gana terreno, se expande el mercado ilegal y las bandas criminales operan con creciente impunidad.
La mujer, en estado de shock, logró liberarse de las ataduras y llamar al 911. Minutos después arribaron efectivos de la Policía de la Ciudad y personal del SAME, que constataron el fallecimiento del hombre. Los delincuentes continúan prófugos y se analizan cámaras de seguridad públicas y privadas para intentar reconstruir la ruta de escape.
El episodio generó una profunda conmoción en Saavedra, donde los vecinos aseguran que los robos se multiplicaron en los últimos meses. Un jubilado de 74 años fue asesinado a golpes durante un violento asalto en su vivienda del barrio de Saavedra, mientras que su esposa, de 73, fue maniatada y brutalmente agredida.
A pesar de los discursos oficiales, los vecinos denuncian que la inseguridad crece día a día y que no existe una respuesta acorde a la gravedad del problema. Como símbolo del drama, la familia de las víctimas también busca a la gata del matrimonio, llamada Gala, que escapó durante el asalto.
Una vez dentro, sorprendieron al matrimonio mientras dormía, los redujeron, los ataron y comenzaron a golpearlos salvajemente para exigir dinero y objetos de valor. La víctima fatal, identificada como Osvaldo, intentó defender a su esposa y gritó pidiendo auxilio. Esta reacción desató una golpiza aún más feroz.
Según la reconstrucción policial, al menos tres delincuentes forzaron las rejas e ingresaron por una ventana que da a la cocina. «Esto es shockeante». relató un vecino de la zona. Otra residente fue aún más contundente: «Nos sentimos totalmente desprotegidos. La Policía aparece después de que pasa lo peor».
La agresión fue de tal magnitud que terminó provocándole la muerte dentro de su propia casa. Cuando el jubilado ya estaba inconsciente, los asaltantes le arrojaron un vaso de agua en el rostro y, con un cinismo escalofriante, le dijeron a su esposa que «se iba a despertar en unos minutos». La mujer fue asistida médicamente y trasladada posteriormente al domicilio de un familiar.