El Congreso de la Nación cerró un año marcado por la confrontación y la parálisis administrativa. Con apenas 11 leyes aprobadas en el periodo ordinario y dos en extraordinarias, 2025 fue el año con menor productividad legislativa de los últimos diez años. La polarización se reflejó en la insuficiente colaboración entre la oposición y el oficialismo.
Ninguna de las normas aprobadas durante las sesiones ordinarias fue impulsada por el Ejecutivo; ocho de las 11 fueron iniciativas de la oposición, mientras que tres correspondían a acuerdos internacionales heredados de la gestión anterior. El presupuesto 2026 y la Ley de Inocencia Fiscal, ambos impulsados por el gobierno, fueron las únicas aprobaciones en las sesiones extraordinarias.
El presidente Javier Milei recurrió a su facultad de veto en siete ocasiones, pero el Congreso revivió tres de esos vetos, asegurando la aprobación de las leyes a pesar de la negativa de la Casa Rosada. La oposición utilizó emplazamientos a comisión, una herramienta técnica poco frecuente, para forzar el debate y ejercer presión sobre el Ejecutivo.
El informe de cierre de año también indica que de las 22 sesiones realizadas, la mitad fueron especiales, evidenciando la falta de acuerdos para establecer una agenda parlamentaria común. Este panorama de debilidad numérica se mantiene pese a la confianza del oficialismo en que la nueva composición del Congreso tras las elecciones de octubre cambiará la dinámica de defensa a una de ataque, permitiendo al gobierno recuperar la iniciativa legislativa en 2026.