El Senado de Argentina aprobó el presupuesto 2026, la primera ley que se promulga bajo la administración del presidente Javier Milei. Esta decisión formaliza una nueva etapa donde la "ley de leyes" establece las normas de la política fiscal estatal y garantiza la previsibilidad de los gastos.
El paso a un presupuesto fijo permitirá al gobierno ejecutar su plan económico y controlar los ajustes en medio de las fluctuaciones del mercado. Durante los últimos tres años el proyecto se prolongó, creando un estatus "excepcional" y debilitando la supervisión parlamentaria.
Los debates más acalorados giraron en torno a los capítulos 2 y 30. El capítulo 2 asigna 4,8 billones de pesos a las universidades nacionales, pero con condiciones que refuerzan el control de los gastos. El capítulo 30 deroga los objetivos de gasto obligatorios anteriores en educación y ciencia.
La senadora Beatriz Ávila dijo: "El presupuesto no es ideal, pero rompe el ciclo de incertidumbre que surgiría con un tercer año consecutivo sin ley". En total, 46 votos a favor, 25 en contra y una abstención concluyeron la sesión.
Durante los tres años anteriores no hubo una base legislativa clara, y solo ahora el gobierno obtiene la posibilidad de estabilizar la economía y recuperar el control fiscal.