Con el aumento de la humedad y las temperaturas que persisten por encima de la media estacional, los vecinos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) han comenzado a notar una presencia masiva de mosquitos. El zumbido constante y las picaduras no son solo una molestia: abren el interrogante sobre el riesgo epidemiológico en la región. Según pudo averiguar la Agencia Noticias Argentinas consultando a especialistas, en las próximas horas se notará mucho más la invasión de mosquitos, sobre todo en la Capital Federal y sus alrededores.
Si bien no todos los mosquitos que vemos en nubes en las plazas son transmisores, la circulación del virus del Dengue es una realidad activa en el AMBA. Es fundamental distinguir entre las especies: Aedes aegypti, "el mosquito hogareño", y Aedes albifasciatus, "el mosquito de charco". Este último no transmite Dengue, pero es muy agresivo y puede transmitir Encefalitis Equina del Oeste.
Para enfrentar esta situación, los especialistas recomiendan un enfoque de doble barrera: protección personal y control ambiental. 1. Protección Personal: Utilizar repelentes con componentes activos como DEET, IR3535 o Icaridina. Es vital reaplicar cada 3 o 4 horas, especialmente si hay sudoración. Ropa adecuada: En zonas de alta densidad, se recomienda el uso de mangas largas y pantalones de colores claros, ya que los colores oscuros atraen a los insectos. Barreras físicas: Colocación de telas mosquiteras en ventanas y túneles en cunas o cochecitos de bebés.
- Control ambiental: La clave es eliminar los criaderos: Dar vuelta baldes, palanganas y cualquier recipiente que acumule agua. Limpiar canaletas y desagües regularmente. Cambiar el agua de floreros y bebederos de mascotas diariamente, cepillando las paredes del recipiente. Mantener el pasto corto y los patios limpios.
Síntomas de alerta: Fiebre alta (sin resfrío). Dolor detrás de los ojos. Dolor muscular y de articulaciones. Náuseas o vómitos. Aparición de manchas en la piel. Ante la presencia de mosquitos y la circulación de Dengue, no se debe automedicar (especialmente evitar el ibuprofeno y la aspirina, que pueden complicar el cuadro). El insecticida en aerosol solo mata al mosquito adulto que vuela en ese momento, pero no elimina la raíz del problema. Es el responsable de las invasiones masivas tras las lluvias.