En el marco del Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas, que se conmemora cada 30 de enero, especialistas llaman la atención sobre cómo el cambio climático está modificando escenarios de salud pública que antes tenían una estacionalidad bien definida. En un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas se indicó que enfermedades como el dengue -característico del verano- y la gripe u otros cuadros respiratorios -habituales del invierno- ahora se presentan de manera imprevisible. De hecho, se registran casos de gripe en pleno enero y durante el último invierno persistieron algunos casos de dengue, especialmente en provincias del norte del país. “Durante 2024 no se registraron ‘silencios’ epidemiológicos: en provincias como Formosa, el dengue continuó circulando incluso durante los meses con temperaturas más frías”, señaló la Dra. Analía Urueña, médica infectóloga y vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE). Las enfermedades tropicales desatendidas son causadas por virus, bacterias, parásitos, hongos o toxinas, y generan consecuencias sociales, económicas y sanitarias devastadoras a nivel global. En la Argentina, además del dengue, los especialistas advierten sobre la presencia de otras ETD como Chagas, lepra, sarna, rabia, envenenamiento por mordedura de serpiente, micetoma, teniasis, cisticercosis, helmintiasis, trematodiasis transmitidas por alimentos, la leishmaniasis y la hidatidosis, entre otras. En relación a la prevención del dengue, además de las medidas destinadas para impedir la proliferación del mosquito (descacharrado, eliminación de recipientes con agua estancada) y reducir el riesgo de picaduras (uso de repelente, ropa amplia y mosquiteros), los especialistas subrayan la importancia de consultar con el equipo de salud acerca de la indicación y conveniencia de la vacunación, de acuerdo con cada situación particular. Takeda, laboratorio desarrollador de la vacuna tetravalente contra el dengue aprobada por ANMAT en 2023 para mayores de 4 años, presentó recientemente datos que muestran protección sostenida a 7 años contra los 4 serotipos tras completar el esquema de dos dosis separadas por 90 días, independientemente de la infección previa por el virus. La evidencia científica confirma un perfil favorable de beneficios y riesgos de la vacuna, y demuestra que el esquema de dos dosis ofrece una protección sostenida contra el dengue. “La investigación incluyó un análisis detallado de toda la evidencia disponible hasta el momento y ratificó un perfil de seguridad adecuado, así como su efectividad para prevenir casos de dengue sintomático y, más aún, hospitalizaciones por cuadros severos, especialmente aquellos provocados por los serotipos DEN-1 y DEN-2”, añadió la Dra. Estos resultados coinciden con las indicaciones aprobadas en múltiples países y podrían contribuir a simplificar los calendarios de vacunación y mejorar la adherencia. No obstante, con la evidencia actualmente disponible, persisten algunas incertidumbres en pacientes seronegativos (sin infección previa) para dengue, en relación con la eficacia frente a determinados serotipos, en particular el 3 y el 4. “Asimismo, la posibilidad de coadministrar sin afectar la inmunogenicidad junto con vacunas como las de hepatitis A, fiebre amarilla, VPH, e incluso la antigripal o la de COVID-19, representa una ventaja significativa”, explicó la Dra. Susana Lloveras, especialista en infectología docente de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina de la UBA. Asimismo, añadió: “Este fenómeno se explica por una combinación de factores, entre ellos la urbanización desordenada, el aumento sostenido de las temperaturas y una variabilidad climática extrema. Estas condiciones no solo favorecen la proliferación del mosquito Aedes aegypti, sino también su expansión hacia regiones donde históricamente no estaba presente, ampliando el riesgo de transmisión en gran parte del país”. Especialmente en regiones como el NEA y el NOA las olas de calor prolongadas y las lluvias intensas consolidan un ambiente ideal para el vector. Hoy, gran parte del país, incluyendo la región centro (la más densamente poblada), presenta características más cercanas a un clima tropical o subtropical, lo que incrementa el riesgo de transmisión y obliga a actualizar las estrategias de prevención. “El cambio climático está alterando los patrones epidemiológicos y nos exige replantear las medidas de prevención sanitaria, especialmente frente a aquellas enfermedades inmunoprevenibles, como el dengue, para las que determinadas poblaciones presentan un riesgo aumentado”, agregó la Dra. Urueña.
El cambio climático modifica los escenarios de salud en Argentina
En el Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas, los especialistas advierten que el cambio climática hace impredecible la estacionalidad de enfermedades como el dengue y la gripe. En Argentina, además del dengue, se han detectado otras enfermedades peligrosas. Los expertos subrayan la importancia de la vacunación y de actualizar las estrategias de prevención debido a la expansión del área de distribución del mosquito vector.