Economía Política Local 2026-04-11T13:40:22+00:00

La Caída del Dólar en Argentina: Alivio Temporal o Estabilidad Duradera?

En Argentina, el dólar cae, creando una ilusión de estabilidad. El gobierno lo usa para contener expectativas, pero expertos advierten sobre riesgos de apreciación real del peso y problemas de competitividad. Los éxitos del mercado pueden ser efímeros sin reformas profundas.


La Caída del Dólar en Argentina: Alivio Temporal o Estabilidad Duradera?

Esta combinación le da aire al Gobierno y ayuda a sostener la calma cambiaria, aunque debajo de esa foto todavía siga latiendo una vieja fragilidad argentina: un dólar que baja o se atrasa mientras los precios internos no terminan de aflojar. Mientras el dólar baja y los bonos respiran, el mercado sigue mirando de reojo la acumulación efectiva de reservas, la velocidad con que se consolide la oferta de divisas y la capacidad del Gobierno para sostener esta pax cambiaria sin volver a tropezar con los viejos límites de la economía argentina. En criollo, el dólar baja o se plancha mientras los precios internos siguen corriendo. En medio del ruido que generan otros frentes, el Gobierno puede mostrar un dólar más bajo que hace seis meses, un blue sin liderazgo sobre el oficial, compras fuertes del Banco Central y una compresión del riesgo país. Esa combinación le mejora la foto al Gobierno en el corto plazo, ayuda a contener expectativas y reduce presión sobre los dólares paralelos, pero también reabre dudas sobre competitividad, márgenes empresarios y sostenibilidad. El mercado cerró la semana con una señal que en la Casa Rosada miran con alivio: el dólar minorista volvió a perforar el piso de los $1.400 y terminó el viernes 10 de abril en $1.395 en las pantallas del Banco Nación, mientras el blue quedó incluso por debajo, en $1.390. Distintas consultoras privadas ya vienen marcando ese punto: el esquema luce más sólido que el del año pasado por la capacidad de compra del BCRA, pero todavía descansa sobre anclas sensibles, como la absorción de pesos, el manejo de tasas y el ajuste sobre ingresos reales. En el frente financiero, el clima también acompañó. No sólo muestra una baja frente a los picos de tensión cambiaria de octubre pasado, cuando la previa electoral había disparado coberturas y temores, sino que además exhibe a un billete oficial más barato que hace seis meses, un dato que el Gobierno buscará capitalizar como prueba de estabilización en medio de una economía que todavía pelea contra inercias, costos altos y un nivel de actividad que sigue acomodándose por sectores. La baja del dólar no aparece sola ni por casualidad. Es una combinación que da aire y ordena expectativas. La cosecha empezó a volcar más dólares, también entran fondos de emisiones de deuda de empresas y provincias, y al mismo tiempo se desinfló la presión sobre el blue, que ya no concentra la demanda defensiva de otros meses. El riesgo país cerró en 553 puntos básicos, con una caída cercana al 10% en lo que va de abril, y los bonos soberanos en dólares mostraron nuevas mejoras. Ese dato le da al oficialismo una carta para mostrar fortaleza financiera, aunque no despeja por completo los interrogantes de fondo. Porque si algo empieza a instalarse en el debate económico es que la tranquilidad cambiaria convive con otro fenómeno más delicado: la apreciación real del peso. El dato más elocuente es que el BCRA ni siquiera necesita vender para frenar la cotización: al contrario, compra y acumula reservas. De hecho, parte de la mejora reciente del billete oficial y del blue responde a una menor demanda defensiva y a un mayor corrimiento hacia canales formales, algo positivo para el discurso oficial, aunque todavía insuficiente para afirmar que el problema cambiario quedó definitivamente atrás. Para Javier Milei, de todos modos, el cierre semanal deja una noticia políticamente útil. En ese contexto, los activos argentinos lograron recuperar terreno, aunque con una dinámica selectiva: el Merval avanzó apenas 0,2% medido en dólares, dejando en claro que la plaza local todavía se mueve con prudencia, sin euforia y con el ojo puesto tanto en la política doméstica como en los sobresaltos internacionales. Esa cautela no es casual. En lo que va de 2026, las compras acumuladas ya se acercan a los USD 5.000 millones, es decir, casi la mitad de la meta anual comprometida con el FMI. Sólo en la rueda del viernes absorbió unos USD 457 millones, el monto más alto en mucho tiempo, y en la semana rozó los USD 1.000 millones. El desafío, como siempre en la Argentina, será transformar esa calma de mercado en una estabilidad más profunda y duradera, sin que el atraso cambiario vuelva a convertirse mañana en el talón de Aquiles de hoy. La baja del dólar de forma “Cortita y al pié”: El dólar baja por una razón muy concreta: hoy al mercado le sobran divisas. También pesó el mejor humor externo, apalancado por la descompresión parcial en Medio Oriente y por un mercado global algo menos tenso que el que se veía apenas unos días atrás. El envión no respondió solamente a factores locales. Detrás hay varios factores que se fueron alineando en las últimas semanas: la mayor oferta de divisas por la liquidación del agro, las colocaciones de deuda de empresas y provincias, el ingreso de fondos del circuito formal y una estrategia del Banco Central que, lejos de quedar al margen, aprovechó la calma para comprar fuerte. En otras palabras, hay alivio, pero no cheque en blanco. La foto no es menor. Buenos Aires-11 de Abril de 2026-Total News Agency-TNA-.

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