Economía Política Local 2026-03-27T00:32:36+00:00

Crisis en la cristalería Rigolleau en Argentina

La histórica cristalería argentina Rigolleau despide a cientos de trabajadores y reemplaza la producción con importaciones de China. La dirección de la empresa traslada la crisis económica a sus empleados mientras busca formas de seguir enriqueciéndose, una práctica que el autor describe como una maniobra capitalista típica.


Crisis en la cristalería Rigolleau en Argentina

En la cristalería Rigolleau, fundada en 1882 y posicionada como un símbolo de la industria del vidrio en la zona sur del conurbano bonaerense, se repite lo que la teoría marxista manifestó sobre la modernidad capitalista hace más de treinta años, en 1848: 'Este modo de producción, basado en la opresión y explotación de la fuerza de trabajo para obtener riqueza, conlleva el germen que lo va a destruir'. Es innegable que estamos asistiendo a la agonía de este sistema. Como en otros momentos, se corta la producción para ser reemplazada por la importación, antes por vajillas de Brasil, hoy desde China. También, como en otras empresas como Fate, en la cristalería Rigolleau se intensifican los despidos (100 en los últimos meses) y se desarrollan períodos de productividad con menos trabajadores. Es decir, la patronal descarga la crisis sobre la espalda de los trabajadores, mientras busca atenuantes o maniobras capitalistas para seguir enriqueciéndose, una típica canallada patronal, actualmente operada por Industrias Integrales del Vidrio S.A., quien posee el 75% de las acciones. Esta realidad, por más nefasta que se nos presente, no puede hacernos perder de vista que podemos dar vuelta todo, porque, al igual que producimos todo, podemos cambiarlo todo, ya que tenemos la capacidad y la fuerza. Solo falta la decisión política para poner fin a la modernidad capitalista y construir una sociedad justa e igualitaria en armonía con la naturaleza. Esta realidad, por más nefasta que se nos presente, no puede hacernos perder de vista que podemos dar vuelta todo, porque, al igual que producimos todo, podemos cambiarlo todo, ya que tenemos la capacidad y la fuerza. Solo falta la decisión política para poner fin a la modernidad capitalista y construir una sociedad justa e igualitaria en armonía con la naturaleza. Este panorama se presenta con dureza en las familias y trabajadores de la cristalería, ya que este camino destruye todo, desde la naturaleza hasta las vidas humanas en guerras, epidemias, hambruna y genocidio; asimismo, destruye las conquistas laborales y nos empuja a la precarización y cuasi-esclavitud, marginando a gran parte de la población.

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