Economía Política Local 2026-03-06T02:38:48+00:00

El mercado argentino prevé desinflación más lenta y dólar estable

La encuesta REM muestra que los analistas argentinos subieron las previsiones de inflación a corto plazo pero bajaron las expectativas de apreciación del dólar. El mercado ve 2026 con una desinflación más lenta, donde el dólar sube más lento que los precios, creando un escenario con superávit comercial y ancla cambiaria.


Buenos Aires - 5 de Marzo de 2026 - Agencia de Noticias Total - TNA – El nuevo Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) difundido por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) dejó una postal nítida de la conversación económica en la City: los analistas ajustaron al alza sus previsiones de inflación para el corto plazo, mientras recortaron el ritmo esperado de suba del tipo de cambio mayorista. En la comparación con la encuesta anterior, subieron las exportaciones y bajaron las importaciones esperadas, un combo que mejora el saldo y, con él, la capacidad de transitar el año con menos presión sobre las cuentas externas. Leído en conjunto, el REM trae una conclusión que no necesita tecnicismos: el mercado ve un 2026 con desinflación, pero más lenta; y con un dólar que, en el escenario central, sube menos que los precios. En términos simples, el mercado le puso nombre y número a lo que muchos operadores ya venían comentando: si el esquema se sostiene, el dólar se movería “lento” y los precios continuarían corriendo por delante, con impacto directo en el debate sobre competitividad, importaciones, costos y márgenes. La corrección respecto del relevamiento anterior también es elocuente. Con ese antecedente, el 2,7% para febrero luce como un “baja, pero no afloja” que obliga a recalibrar pronósticos. En la película anual, el REM muestra un trayecto descendente hacia delante, aunque sin magia: el consenso de los participantes proyectó una inflación de 26,1% para 2026. El resultado es un escenario de desinflación más lenta que la que se imaginaba hace un mes, pero con un dólar oficial moviéndose por debajo de los precios, algo que refuerza la idea de un “ancla cambiaria” en la estrategia macro del Gobierno. El relevamiento —realizado entre el 25 y el 27 de febrero y elaborado sobre la base de las respuestas de 46 participantes, entre consultoras, centros de investigación y entidades financieras— prevé que el IPC de febrero habría quedado en 2,7%, una corrección de +0,6 puntos porcentuales frente al REM previo. Los analistas recortaron los incrementos esperados del tipo de cambio mayorista: $73 menos para marzo y $43 menos para fin de año. Ese número, además de marcar un escalón alto para la primera parte del año, reforzó la sensibilidad del mercado frente a regulados, tarifas y algunos rubros de alimentos, un combo que suele contaminar expectativas aun cuando la política monetaria busque sostener el sendero de desinflación. Y para diciembre de 2026, pronosticó $1.707 por dólar. El dato oficial del INDEC para el primer mes del año fue de 2,9% mensual, con una variación interanual de 32,4%. En empleo, el pronóstico mantuvo una estabilidad que dice mucho sobre la prudencia de las consultoras: la tasa de desempleo del cuarto trimestre de 2025 fue estimada en 6,7% de la PEA, y el mismo 6,7% se repite como expectativa para el cuarto trimestre de 2026. En el frente externo, el relevamiento pintó un superávit comercial todavía robusto. Para la actividad, los participantes estimaron que el PIB del cuarto trimestre de 2025 habría crecido 0,8% respecto del tercer trimestre y, para 2026, proyectaron un arranque con expansión: 1,0% para el primer trimestre y 0,9% para el segundo, siempre en términos desestacionalizados. La lectura política es que el mercado sigue viendo desinflación, pero no compra a ciegas un escenario de caída rápida y lineal; la lectura financiera es que el proceso seguirá muy condicionado por decisiones de precios regulados, tarifas, combustibles, salarios y, sobre todo, por el equilibrio entre actividad y tipo de cambio. Justamente, el capítulo dólar fue el que aportó el contraste más fuerte. Para el tipo de cambio de referencia mayorista, el conjunto de participantes estimó una cotización de $1.429 para el promedio de marzo. En criollo: el mercado reconoce una desaceleración frente a enero, pero advierte que el descenso será más trabajoso de lo previsto y que el “dos adelante” no se perforaría, recién, en los meses siguientes. La referencia a enero no es menor. Para la inflación núcleo, el conjunto de participantes ubicó su estimación en 2,5% (+0,4 p.p.). En el medio, el Gobierno juega su apuesta principal: sostener la desaceleración sin que se rompa el delicado equilibrio entre actividad, consumo, empleo y estabilidad financiera. Para 2026, el mercado proyectó exportaciones (FOB) por US$92.737 millones e importaciones (CIF) por US$80.204 millones, lo que arroja un superávit de US$12.533 millones. Ese “dólar atrás” puede ayudar a anclar expectativas en el corto plazo, pero también abre discusiones inevitables sobre atrasos relativos, competitividad, comportamiento de importaciones y la sostenibilidad del esquema si los precios regulados vuelven a empujar el índice. La cuenta implícita es relevante: esa trayectoria supone una variación interanual esperada de 17,9%, claramente por debajo de la inflación anual proyectada.

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