Economía Política Local 2026-02-25T19:39:03+00:00

La confesión del CEO: el mercado de neumáticos en Argentina estaba robando

El director de la empresa argentina Neumen, Roberto Méndez, admitió que su sector operó con márgenes excesivos bajo restricciones a la importación. Esta declaración provocó un escándalo político y planteó la cuestión del equilibrio entre precios asequibles para los consumidores y la preservación de la industria nacional.


Cuando los precios se vuelven “imposibles”, el mercado se frena. El resultado es una escena que deja a todos incómodos. En la lectura del Gobierno, el caso funciona como ejemplo perfecto para defender la apertura comercial: si entra competencia, baja el precio; si el mercado se encierra, suben márgenes y el que paga es el ciudadano común. El debate, sin embargo, es más áspero y tiene una grieta inevitable: la baja de precios puede traer alivio al consumidor, pero también puede reventar el entramado industrial si se produce de manera abrupta y sin reglas de juego que eviten competencia desleal. El episodio se volvió un símbolo: mientras el consumidor busca precio, la industria local denuncia que no puede competir en igualdad de condiciones contra mercados con costos laborales y esquemas productivos muy distintos. Méndez, desde su lugar, se movió en esa línea de equilibrio: dijo que si la gente pide cubiertas más baratas, las va a vender porque su prioridad es la subsistencia del negocio, pero advirtió que una familia no puede poner en juego su seguridad con neumáticos de baja calidad solo por ahorrar unos pesos. Ese punto, el de la seguridad, es clave para entender por qué el tema pega tanto. “Estábamos robando con el precio de las cubiertas”, dijo en una entrevista que se viralizó y que terminó escalando a la arena política con una respuesta directa del presidente Javier Milei, quien aprovechó el episodio para cargar contra lo que define como “nacionalismo barato” usado como cobertura para abusos de precios. La declaración de Méndez puso palabras a una queja que miles de consumidores repetían en voz baja —y a veces a los gritos— en cada gomería: que las cubiertas en la Argentina se habían vuelto un artículo casi de lujo, muy por encima de valores regionales e internacionales. A través de su cuenta en X, Milei replicó el video y lanzó una frase cargada de intención política: “DEDICADO A LOS DELINCUENTES QUE HACEN DEL NACIONALISMO BARATO UNA BANDERA PARA ROBAR A LOS ARGENTINOS DE BIEN”. “Estaban robando las multinacionales y nosotros, los empresarios, porque teníamos un mercado que no era real”, señaló el directivo, con 42 años en el rubro, al describir un esquema que, según su visión, se alimentó de la escasez y de un sistema de importaciones cerradas que dejaba a la demanda cautiva. En ese mismo relato, el empresario puso números sobre la mesa: sostuvo que hubo períodos en los que se trabajó con remarcaciones del 60% al 70%, niveles muy por encima de lo que él mismo considera una “rentabilidad normal”. Y ahí aparece otra discusión sensible: cómo se controla la calidad del producto importado, cómo se evita el dumping, y cómo se ordena un mercado para que competir no sea sinónimo de destruir. Méndez incluso relató una anécdota que grafica su preocupación: sostuvo que algunos fabricantes le preguntaron directamente a qué precio quería que le fabriquen una cubierta, algo que, según su experiencia de décadas con marcas tradicionales, jamás había visto en proveedores de primer nivel. En paralelo, el empresario describió cómo se reacomodó el consumo: con ventas deprimidas, más necesidad de cuotas y un cliente que compara como si estuviera en un supermercado. El propio titular de Neumen matizó, de todos modos, que en el contexto local la rentabilidad bruta debería ubicarse más cerca del 22% por la carga tributaria y los costos asociados a operar en el país. La confesión no quedó en el plano técnico. El consumidor quiere pagar menos, pero también quiere confianza. En esa discusión —cruda, real— se juega parte del clima económico de 2026. Ahora el desafío es otro, más grande y más serio: lograr precios razonables sin convertir la competencia en una topadora que arrase empleo y producción, y construir reglas claras para que “más barato” no signifique “más inseguro”. La cuenta es simple y muy argentina: cuando el ingreso está apretado, la cuota manda. En el medio, la gente, que solo quiere algo básico: poder cambiar dos cubiertas sin sentir que está comprando oro. La frase de Méndez abrió una ventana rara: por primera vez, un actor del propio sector describió desde adentro lo que el consumidor sospechaba desde afuera. Por un lado, una admisión brutal de márgenes que no resisten defensa pública. Por el otro, el temor a que una apertura sin red termine traducida en cierres, despidos y más tensión social. En ese punto, Méndez se alineó con una idea repetida por el ministro Federico Sturzenegger: que muchas actividades deberían tender a márgenes más razonables —cerca del 20%— para que la economía deje atrás prácticas defensivas y vuelva a competir por eficiencia, servicio y volumen. En los últimos meses, el mercado del neumático quedó en el centro de esa tensión. Señaló que Neumen tiene hoy 520 empleados y 40 puntos de venta en todo el país, y que apostó a financiar con cuotas para sostener volumen. La cubierta no es un “extra”: es el contacto del auto con el asfalto. “Eran carísimas, hay que reconocerlo.”

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