En despachos oficiales admiten que cerrar el año en torno al 25% sería igualmente un resultado aceptable frente al punto de partida. El 2,9% de enero fue casi el doble del 1,5% registrado en mayo del año pasado, pero el Gobierno relativiza el dato al señalar que la inflación núcleo —que excluye precios regulados y estacionales— fue de 2,6%. Mientras el dólar retrocede y la inflación aún corre por encima del ritmo de depreciación, el tipo de cambio real multilateral cayó cerca de 10% desde fines de octubre, reduciendo la competitividad externa. En el mercado se especula con nuevas medidas para aliviar el cepo cambiario, especialmente para empresas, aprovechando la actual estabilidad del dólar, aunque hasta el momento no hubo confirmaciones oficiales. Con la inflación aún en proceso de desaceleración y el tipo de cambio en retroceso, el Gobierno transita un delicado equilibrio entre estabilidad de precios y competitividad, mientras apuesta a que el ancla cambiaria vuelva a consolidarse como pilar central de su programa económico. En el equipo económico que encabeza Luis “Toto” Caputo consideran que el retroceso de la divisa permitirá retomar su rol de “ancla” antiinflacionaria, función que —según admiten en el oficialismo— se debilitó durante el segundo semestre de 2025, en medio de la turbulencia previa a las elecciones legislativas. En aquel período, el salto del tipo de cambio hasta octubre terminó trasladándose a precios con cierto rezago. Este indicador, clave para medir la posición relativa de la economía argentina frente a sus socios comerciales, vuelve a ubicarse en niveles que generan debate sobre la sostenibilidad del esquema. Así, se diluye parcialmente un fenómeno que el propio Gobierno había destacado meses atrás: el bajo traslado del dólar a precios. Las miradas están puestas en abril, cuando el Gobierno espera que la inflación mensual pueda perforar el 2% si no surgen factores disruptivos. Sin embargo, reconocen que los ajustes tarifarios continuarán ejerciendo presión sobre el nivel general de precios. El principal costo de la estrategia cambiaria es la apreciación del peso en términos reales. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado elevó la proyección de inflación para 2026 al 22,4%, aunque en el mercado reconocen que esa estimación ya quedó desactualizada tras el dato de enero. Ahora, el fenómeno parecería invertirse: el dólar minorista descendió desde los $1.490 a comienzos de enero hasta los $1.425 en las últimas ruedas, mientras que el mayorista quedó al borde de perforar los $1.400. La expectativa oficial es que esta baja superior al 4% desde el arranque del año impacte en una desaceleración del índice general en el corto plazo. Buenos Aires-11 de Febrero de 2026-Total News Agency-TNA-El Gobierno nacional apuesta nuevamente al tipo de cambio como herramienta central para contener la inflación, en una estrategia que busca quebrar la inercia de precios en los próximos meses, aunque a costa de una nueva apreciación cambiaria que ya impacta sobre la competitividad. El dato de enero difundido por el Indec, que marcó una suba del 2,9%, coincidió con el nivel más bajo del dólar en lo que va del año. El fuerte incremento en alimentos y bebidas (4,7%) respondió en gran medida a subas puntuales: la carne volvió a aumentar más de 5,5%, el pollo cerca de 9% y algunas frutas y verduras registraron alzas extraordinarias, como el tomate, que llegó a incrementarse hasta 90% por factores estacionales. En el Palacio de Hacienda sostienen que parte de esas subas podrían revertirse en febrero, lo que permitirá ubicar el índice por debajo del 2,5% en los próximos meses. El propio Caputo atribuyó recientemente el repunte inflacionario al “riesgo kuka”, en alusión a la incertidumbre política que presionó sobre el dólar el año pasado. De consolidarse esa tendencia, se buscaría profundizar la baja en el segundo trimestre. No obstante, el escenario anual luce más complejo. Tras un encuentro con el presidente Javier Milei y el titular del Banco Central, Santiago Bausili, el ministro Caputo anticipó que “habrá novedades”, sin brindar precisiones. Con el paso del tiempo quedó en evidencia que el pass-through sigue siendo significativo, aunque con rezagos. En paralelo, crece la expectativa por eventuales anuncios económicos.
Argentina apuesta al tipo de cambio para combatir la inflación
El Gobierno argentino utiliza la debilidad del dólar como herramienta principal para controlar precios. A pesar de la desaceleración de la inflación, existe un riesgo para la competitividad por la apreciación real del peso. Las autoridades esperan que la nueva estrategia estabilice la economía antes de las elecciones.